Maximiliano Teyssier
Poeta recién llegado
Te escribo esta carta, mi mejor amiga
y la dejaré ahí, en tu lugar de siempre
y aunque no podrás leerla nunca
expreso todo el dolor que mi corazón siente.
Recuerdo el día que llegaste a nuestras vidas,
tan pequeña que cabías en la palma de ambas manos.
Enferma del estómago según nos advirtieron
y con riesgo de morir muy joven; hace varios años.
Mas demostraste ser muy fuerte y cariñosa,
juguetona, alegre; una criatura hermosa.
Y en tus primeros meses de vida te llegué a amar,
con todo el amor que un niño es capaz de dar.
Y pasaron años, muñequita, muchos años
y ahí, a nuestro lado, siempre estuviste.
Yo crecí y fui cambiando; a tu presencia me fui acostumbrando.
Pero tu jamás cambiaste.
Seguiste estando ahí con tu amor incondicional,
moviendo la cola al verme caminar.
cuatro patitas de pura felicidad,
mis dos ojitos negros de nunca acabar.
Perdóname, mi amor, si caí en la indiferencia.
Por olvidar que un día ya no estarías.
Por las noches que dormiste afuera,
Perdóname, mi amor, por las veces que te puse encima un dedo.
Pero nunca pienses que deje de amarte
y la prueba está hoy, que no dejo de pensarte.
Me haces mucha mucha falta niña hermosa,
¿Por qué tuviste que marcharte?
Enfermaste hace pocos días, lo pudimos notar
y esta mañana partí de casa decidido a llevarte al hospital.
Te internaron esa misma tarde.
Por la mañana te tendrían que operar.
No me dejo de preguntar
¿Tuviste miedo?
¿Pensaste que te habíamos abandonado?
¿Te sentiste sola?
Pero tu mañana nunca llegó.
Tu corazoncito se paró, rompiendo el mío en dos.
Y ahora brincas en las nubes,
persiguiendo pajaritos en lugar de gatos
Siempre estarás en mi corazón, amiga mía
y gracias por todo aquello que brindaste.
Adiós muñequita, no tienes idea de cuanto te voy a extrañar
y perdóname si fue mal dueño; te merecías algo mejor.
En memoria de Reyna, mi primer mascota, amiga, y la perra más hermosa que tendré el placer de acariciar.
y la dejaré ahí, en tu lugar de siempre
y aunque no podrás leerla nunca
expreso todo el dolor que mi corazón siente.
Recuerdo el día que llegaste a nuestras vidas,
tan pequeña que cabías en la palma de ambas manos.
Enferma del estómago según nos advirtieron
y con riesgo de morir muy joven; hace varios años.
Mas demostraste ser muy fuerte y cariñosa,
juguetona, alegre; una criatura hermosa.
Y en tus primeros meses de vida te llegué a amar,
con todo el amor que un niño es capaz de dar.
Y pasaron años, muñequita, muchos años
y ahí, a nuestro lado, siempre estuviste.
Yo crecí y fui cambiando; a tu presencia me fui acostumbrando.
Pero tu jamás cambiaste.
Seguiste estando ahí con tu amor incondicional,
moviendo la cola al verme caminar.
cuatro patitas de pura felicidad,
mis dos ojitos negros de nunca acabar.
Perdóname, mi amor, si caí en la indiferencia.
Por olvidar que un día ya no estarías.
Por las noches que dormiste afuera,
Perdóname, mi amor, por las veces que te puse encima un dedo.
Pero nunca pienses que deje de amarte
y la prueba está hoy, que no dejo de pensarte.
Me haces mucha mucha falta niña hermosa,
¿Por qué tuviste que marcharte?
Enfermaste hace pocos días, lo pudimos notar
y esta mañana partí de casa decidido a llevarte al hospital.
Te internaron esa misma tarde.
Por la mañana te tendrían que operar.
No me dejo de preguntar
¿Tuviste miedo?
¿Pensaste que te habíamos abandonado?
¿Te sentiste sola?
Pero tu mañana nunca llegó.
Tu corazoncito se paró, rompiendo el mío en dos.
Y ahora brincas en las nubes,
persiguiendo pajaritos en lugar de gatos
Siempre estarás en mi corazón, amiga mía
y gracias por todo aquello que brindaste.
Adiós muñequita, no tienes idea de cuanto te voy a extrañar
y perdóname si fue mal dueño; te merecías algo mejor.
En memoria de Reyna, mi primer mascota, amiga, y la perra más hermosa que tendré el placer de acariciar.