Corina La Ciudadana
Poeta recién llegado
Querido Lucifer o Satanás o Belcebú o como bien prefieras:
Has abrigado mi cuerpo en llamas, acurrucaron el estruendo de tus minas mi cráneo, recogiste los pedazos de mi carne dispersa en tus cloacas, acarició tu furiosa hoz mis penas, mantuviste mis pensamientos despiertos bajo la hiel de tus ciento cincuenta grados bajo cero.
Por haberme reservado una espléndida estancia como huésped ilustre de las tinieblas y los insondables anillos de Dante, quedo infinitamente agradecido.
P.D. Me obligaron a hacerlo
Atentamente,
Tu estimado
Adolf H. DePé
Has abrigado mi cuerpo en llamas, acurrucaron el estruendo de tus minas mi cráneo, recogiste los pedazos de mi carne dispersa en tus cloacas, acarició tu furiosa hoz mis penas, mantuviste mis pensamientos despiertos bajo la hiel de tus ciento cincuenta grados bajo cero.
Por haberme reservado una espléndida estancia como huésped ilustre de las tinieblas y los insondables anillos de Dante, quedo infinitamente agradecido.
P.D. Me obligaron a hacerlo
Atentamente,
Tu estimado
Adolf H. DePé