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Carta de Adiós a la Musa

baldor256

Poeta recién llegado
Caracas, 21 de marzo de 2018.
20:23 horas.


Buenas noches mi musa amada:

Ante todo recibe de mi parte un afectuoso saludo esperando que te encuentres bien. La presente carta la escribo con el más profundo dolor que pueda sentir en el alma, esta misiva yo hubiese querido no escribirla nunca, pero tú lo decidiste así y como escribí en mi carta anterior, respetaré tu decisión, esta carta no tiene otro propósito sino decirte adiós para siempre porque ya no queda más.

Sabes, durante todo este tiempo soñé que había encontrado el mar, que estaba lejos pero que lo había visto, y en ese sueño corría y corría desesperadamente por alcanzarlo pero cuando comenzaba a acercarme cuando finalmente lo veía un poco más cerca desperté del sueño, y solo encontré la misma arena del desierto que había dejado el día de ayer, en la realidad de mi horizonte solo hay cielo azul y arena del desierto, el mar que vi resultó ser un sueño, yo pensé que ese mar era mi realidad.

Y sabes, estoy harto de andar por el desierto, porque ya he andado mucho por estas arenas que borran las huellas de los pasos andados. Supongo que esta es mi condena, no sé qué clase de mal habré hecho para merecer semejante suplicio, pero me hice caballero errante, y los caballeros errantes por cada caída respiran, se sacuden el polvo y siguen su marcha. Así que me levantaré de nuevo y seguiré andando por este desierto que parece infinito, seguiré pagando esta condena que alguien me puso y que creo injusta, pero a fin y a cuentas mi juicio es írrito en las cuestiones de lo infinito.

Me pides que no te odie, y yo me pregunto ¿Cómo se puede odiar un sueño? ¿Cómo puede odiarse algo que no es de la realidad? No hay razón para el odio, no tiene sentido odiarte, si nunca, nunca me amaste realmente, solo fue una quimera. Asi que despreocúpate de mis futuros sentimientos que yo nunca te odiaré, ya que no se puede odiar lo que no existe o existió, no se puede odiar aquello que escapa de las inexorables e implacables espadas del tiempo, sería un tonto si desperdiciara mi derecho al odio en algo incierto.

Sin más que decir me despido de ti esperando que logres ser feliz y deseándote lo mejor para ti y para Clara, espero que crezca sana y fuerte y que sobre todo logre ser feliz.


Adiós te dice para siempre

Tu Caballero
 
Muy real (eso si no lo es)
y melancolico hasta el final.
ese final que explota.
saludos
Caracas, 21 de marzo de 2018.
20:23 horas.


Buenas noches mi musa amada:

Ante todo recibe de mi parte un afectuoso saludo esperando que te encuentres bien. La presente carta la escribo con el más profundo dolor que pueda sentir en el alma, esta misiva yo hubiese querido no escribirla nunca, pero tú lo decidiste así y como escribí en mi carta anterior, respetaré tu decisión, esta carta no tiene otro propósito sino decirte adiós para siempre porque ya no queda más.

Sabes, durante todo este tiempo soñé que había encontrado el mar, que estaba lejos pero que lo había visto, y en ese sueño corría y corría desesperadamente por alcanzarlo pero cuando comenzaba a acercarme cuando finalmente lo veía un poco más cerca desperté del sueño, y solo encontré la misma arena del desierto que había dejado el día de ayer, en la realidad de mi horizonte solo hay cielo azul y arena del desierto, el mar que vi resultó ser un sueño, yo pensé que ese mar era mi realidad.

Y sabes, estoy harto de andar por el desierto, porque ya he andado mucho por estas arenas que borran las huellas de los pasos andados. Supongo que esta es mi condena, no sé qué clase de mal habré hecho para merecer semejante suplicio, pero me hice caballero errante, y los caballeros errantes por cada caída respiran, se sacuden el polvo y siguen su marcha. Así que me levantaré de nuevo y seguiré andando por este desierto que parece infinito, seguiré pagando esta condena que alguien me puso y que creo injusta, pero a fin y a cuentas mi juicio es írrito en las cuestiones de lo infinito.

Me pides que no te odie, y yo me pregunto ¿Cómo se puede odiar un sueño? ¿Cómo puede odiarse algo que no es de la realidad? No hay razón para el odio, no tiene sentido odiarte, si nunca, nunca me amaste realmente, solo fue una quimera. Asi que despreocúpate de mis futuros sentimientos que yo nunca te odiaré, ya que no se puede odiar lo que no existe o existió, no se puede odiar aquello que escapa de las inexorables e implacables espadas del tiempo, sería un tonto si desperdiciara mi derecho al odio en algo incierto.

Sin más que decir me despido de ti esperando que logres ser feliz y deseándote lo mejor para ti y para Clara, espero que crezca sana y fuerte y que sobre todo logre ser feliz.


Adiós te dice para siempre

Tu Caballero
 

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