Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
CARTA DE UN LOCO... A SU AMADA...
Crucé por la vereda de tu horario
y vi como la boca de tu pelo,
decía con lenguaje de canario
que yo era un triste loco sin pañuelo.
Yo dije que la loca era tu abuela,
y vi como tus poros entintados,
lanzaban sobre mí la vieja escuela
con todo tu panal de enamorados.
No sé porque me dices que estoy loco,
tan sólo por seguirte a todas partes,
la loca serás tú fíjate un poco
que yo ando repartiendo nuestros partes.
Recuerda que mañana nos casamos,
o ya estamos casados no recuerdo,
no importa, lo que importa es que dejamos
hirviendo las tortillas de tu cerdo.
Discúlpame el exceso de memoria,
no puedo continuar con esta carta,
¡te quiero!... sumergir en una noria,
mucho antes de que un rayo en dos te parta.
Tú tienes el ojito malogrado,
no miras como brillan las caricias,
figúrate que al verte de costado
me hallé junto al canal de las delicias
Y tú dijiste:- ¿loco, qué te pasa?
al verme derribar a tus paredes,
comerme los ladrillos de tu casa,
y estar preso de amor entre tus redes.
Por eso en esta carta me despido,
no quiero verte más y lo sostengo,
te insisto por piedad, que yo no mido
los metros que tú juras que yo tengo.
!ADIÓS!
!ADIÓS!
!ADIÓS!
!ADIÓS!
!ADIÓS!
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ
2 de agosto de 2008
DERECHOS RESERVADOS,
Crucé por la vereda de tu horario
y vi como la boca de tu pelo,
decía con lenguaje de canario
que yo era un triste loco sin pañuelo.
Yo dije que la loca era tu abuela,
y vi como tus poros entintados,
lanzaban sobre mí la vieja escuela
con todo tu panal de enamorados.
No sé porque me dices que estoy loco,
tan sólo por seguirte a todas partes,
la loca serás tú fíjate un poco
que yo ando repartiendo nuestros partes.
Recuerda que mañana nos casamos,
o ya estamos casados no recuerdo,
no importa, lo que importa es que dejamos
hirviendo las tortillas de tu cerdo.
Discúlpame el exceso de memoria,
no puedo continuar con esta carta,
¡te quiero!... sumergir en una noria,
mucho antes de que un rayo en dos te parta.
Tú tienes el ojito malogrado,
no miras como brillan las caricias,
figúrate que al verte de costado
me hallé junto al canal de las delicias
Y tú dijiste:- ¿loco, qué te pasa?
al verme derribar a tus paredes,
comerme los ladrillos de tu casa,
y estar preso de amor entre tus redes.
Por eso en esta carta me despido,
no quiero verte más y lo sostengo,
te insisto por piedad, que yo no mido
los metros que tú juras que yo tengo.
!ADIÓS!
!ADIÓS!
!ADIÓS!
!ADIÓS!
!ADIÓS!
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ
2 de agosto de 2008
DERECHOS RESERVADOS,
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