bellcastrosand
Poeta recién llegado
Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama.
Marcel Prévost
Hijo:
Llegará el día en que preguntes ¿porque papá y tú no se quedaron juntos? Y me hubiera gustado que no me preguntaras esto, me esforcé por ello, también tu padre.
Así que he decidido empezar a escribirte el por qué, porque la respuesta nunca será buena. Tu padre y yo nacimos hace treinta años, pero nos amábamos desde hace cincuenta. Entre el y yo no hubo culpables, los dos éramos jóvenes cuando planeábamos una vida juntos, y no nos preocupó ni un momento nuestra diferencia de edades, realmente solo estábamos concentrados en amarnos, en devorarnos a besos. Ojalá eso hubiera durado.
A tu padre le gustaba hacer mi risa estallar, pero de tanto reír siempre se termina explotando en llanto, así tal cual terminamos por explotar nuestros sentimientos y obligarnos a permanecer hubiese sido doloroso. Quizá el y yo podríamos haber terminado odiándonos, pero cada vez que mirábamos tu pequeña cara sonreír, recordábamos el inmenso amor que un día nos unió.
Hay muchos tipos de parejas en el mundo, hay personas que nacen para pasar toda su vida juntos y nunca desisten, hay incluso otros que se aman pero que no pueden estar juntos y siguen amándose por la eternidad en diferentes camas, aún con diferente compañía;hay parejas que se unen solo porque la soledad pueda llegar a matar, también hay parejas cobardes, que prefieren tratar de olvidarse a luchar por sí mismos, que prefieren construirse lejos uno de el otro por no arriesgarse; tu padre y yo siempre fuimos cobardes.
Cuando llegaste a nuestras vidas nos creíamos ser de esas parejas que lucharían siempre por permanecer juntas, aún cuando todo estuviera deshecho, y así estuvimos, desechos uno por el otro y entre tanta destrucción estabas quedando tú.
A tu padre le gustaba acariciarme las mejillas y prometerme una vida feliz a su lado, a mí me gustaba sentirme en sus brazos, esa sensación que estaba en mi hogar y que el mundo desaparecía cuando estábamos juntos. A los dos nos gustaba hacerte reír tan fuerte y tan alto que nos perdíamos entre tu risa y es aún nuestra mejor canción.
Pero las cosas no salieron bien entre nosotros, a veces le hacemos daño a quien más amamos y eso fue lo que nos pasó a el y a mí, terminamos por destruirnos.
El y yo teníamos muchos planes para nuestra vida, pasábamos interminables horas hablando de la casa que tendríamos, de cómo sería nuestra vida de viejos e incluso de los nietos que probablemente nos darás, que de tanto que planeamos una vida juntos se nos olvidó que eso era lo que estábamos haciendo y nuestro planes se fueron convirtiendo en sueños y esos sueños se convirtieron en nada.
A ratos me preguntaba ¿Cómo hubiese sido el no dejarnos vencer? Quizá, fue lo mejor, hablando de cobardes, pues esto.
A tu padre le gustaba acurrucarme en su pecho y besar mi frente pero tanto apoyarte sobre el pecho de las personas termina por hacerse un lugar duro, y eso justamente nos pasó a nosotros. Nos volvimos duros, fríos apáticos. A mí me gustaba mirar dormir a tu padre, aunque eso me robara el sueño.
A el y a mí se nos olvidó besarnos cada vez que nos encontrábamos a media noche en la cama, se nos olvidó decirnos cuando nos amábamos antes de dormir y entre tanto se nos olvidóque nos amábamos...
Tú eres parte de el, de mí, eres esa parte de la historia que no nos atrevimos a vivir. A tu padre se le olvidó cuanto es que amaba hacer mi risa estallar, pero lo que más ama en el mundo es tu risa, también se le olvidó darme un beso cada mañana pero tus besos son lo que lo mantienen con vida. A mí se me olvidó que amaba verlo dormir, pero verte dormir a mi lado en la cama es lo que me mantiene fuerte, en pie, intacta. También olvidé que hace no mucho tiempo le prometí amor eterno mientras uníamos nuestras vida, a ti no hace falta que te hable sobre eternidades: Tu eres nuestra eternidad.
No importa que las cosas no salieran bien entre tu padre y yo, no importa si alguna vez olvidamos cuanto nos amábamos porque nuestro amor germina cada día en ti, fuiste parte de la historia de amor más hermosa jamás contada, fuiste esas mañanas que caminamos juntos de la mano, fuiste todos esos besos que nos dimos, fuiste ese lugar donde los dos encontramos nuestro hogar, y cada vez que el y yo te miramos, hijo mío, solo podemos ver en el reflejo en tu sonrisa lo bello que fue nuestro amor, es allí en tu sonrisa donde el dolor que tu padre y yo un día nos causamos se convierte en perdón, en fe, en esperanza.
Hijo mío, si pudiera volver a empezar mi vida, seguro comenzaría otra vez desde el momento que vi la mirada de tu padre en mis ojos y sentí mi piel estremecer al escuchar su voz.
Marcel Prévost
Hijo:
Llegará el día en que preguntes ¿porque papá y tú no se quedaron juntos? Y me hubiera gustado que no me preguntaras esto, me esforcé por ello, también tu padre.
Así que he decidido empezar a escribirte el por qué, porque la respuesta nunca será buena. Tu padre y yo nacimos hace treinta años, pero nos amábamos desde hace cincuenta. Entre el y yo no hubo culpables, los dos éramos jóvenes cuando planeábamos una vida juntos, y no nos preocupó ni un momento nuestra diferencia de edades, realmente solo estábamos concentrados en amarnos, en devorarnos a besos. Ojalá eso hubiera durado.
A tu padre le gustaba hacer mi risa estallar, pero de tanto reír siempre se termina explotando en llanto, así tal cual terminamos por explotar nuestros sentimientos y obligarnos a permanecer hubiese sido doloroso. Quizá el y yo podríamos haber terminado odiándonos, pero cada vez que mirábamos tu pequeña cara sonreír, recordábamos el inmenso amor que un día nos unió.
Hay muchos tipos de parejas en el mundo, hay personas que nacen para pasar toda su vida juntos y nunca desisten, hay incluso otros que se aman pero que no pueden estar juntos y siguen amándose por la eternidad en diferentes camas, aún con diferente compañía;hay parejas que se unen solo porque la soledad pueda llegar a matar, también hay parejas cobardes, que prefieren tratar de olvidarse a luchar por sí mismos, que prefieren construirse lejos uno de el otro por no arriesgarse; tu padre y yo siempre fuimos cobardes.
Cuando llegaste a nuestras vidas nos creíamos ser de esas parejas que lucharían siempre por permanecer juntas, aún cuando todo estuviera deshecho, y así estuvimos, desechos uno por el otro y entre tanta destrucción estabas quedando tú.
A tu padre le gustaba acariciarme las mejillas y prometerme una vida feliz a su lado, a mí me gustaba sentirme en sus brazos, esa sensación que estaba en mi hogar y que el mundo desaparecía cuando estábamos juntos. A los dos nos gustaba hacerte reír tan fuerte y tan alto que nos perdíamos entre tu risa y es aún nuestra mejor canción.
Pero las cosas no salieron bien entre nosotros, a veces le hacemos daño a quien más amamos y eso fue lo que nos pasó a el y a mí, terminamos por destruirnos.
El y yo teníamos muchos planes para nuestra vida, pasábamos interminables horas hablando de la casa que tendríamos, de cómo sería nuestra vida de viejos e incluso de los nietos que probablemente nos darás, que de tanto que planeamos una vida juntos se nos olvidó que eso era lo que estábamos haciendo y nuestro planes se fueron convirtiendo en sueños y esos sueños se convirtieron en nada.
A ratos me preguntaba ¿Cómo hubiese sido el no dejarnos vencer? Quizá, fue lo mejor, hablando de cobardes, pues esto.
A tu padre le gustaba acurrucarme en su pecho y besar mi frente pero tanto apoyarte sobre el pecho de las personas termina por hacerse un lugar duro, y eso justamente nos pasó a nosotros. Nos volvimos duros, fríos apáticos. A mí me gustaba mirar dormir a tu padre, aunque eso me robara el sueño.
A el y a mí se nos olvidó besarnos cada vez que nos encontrábamos a media noche en la cama, se nos olvidó decirnos cuando nos amábamos antes de dormir y entre tanto se nos olvidóque nos amábamos...
Tú eres parte de el, de mí, eres esa parte de la historia que no nos atrevimos a vivir. A tu padre se le olvidó cuanto es que amaba hacer mi risa estallar, pero lo que más ama en el mundo es tu risa, también se le olvidó darme un beso cada mañana pero tus besos son lo que lo mantienen con vida. A mí se me olvidó que amaba verlo dormir, pero verte dormir a mi lado en la cama es lo que me mantiene fuerte, en pie, intacta. También olvidé que hace no mucho tiempo le prometí amor eterno mientras uníamos nuestras vida, a ti no hace falta que te hable sobre eternidades: Tu eres nuestra eternidad.
No importa que las cosas no salieran bien entre tu padre y yo, no importa si alguna vez olvidamos cuanto nos amábamos porque nuestro amor germina cada día en ti, fuiste parte de la historia de amor más hermosa jamás contada, fuiste esas mañanas que caminamos juntos de la mano, fuiste todos esos besos que nos dimos, fuiste ese lugar donde los dos encontramos nuestro hogar, y cada vez que el y yo te miramos, hijo mío, solo podemos ver en el reflejo en tu sonrisa lo bello que fue nuestro amor, es allí en tu sonrisa donde el dolor que tu padre y yo un día nos causamos se convierte en perdón, en fe, en esperanza.
Hijo mío, si pudiera volver a empezar mi vida, seguro comenzaría otra vez desde el momento que vi la mirada de tu padre en mis ojos y sentí mi piel estremecer al escuchar su voz.
Última edición: