Asklepios
Incinerando envidias
CARTAS AL OLVIDO
I
Podría hablarte de ciertos insomnios, de retenidas escarchas, de primitivos
aromas… Podría así entretenerte, mientras me es imposible dejar de sentir que,
incluso ahora, continúa pasando el tiempo. Tiempo que se suma al sumar de sumas
de tiempo y tiempo, de más tiempo y más sumas. ¿Por qué no hacerlo?
El matiz grisáceo, propio del Otoño, es decorado de noches y noche de un ausente
sueño que dilata, una vez más, el respirar para un nuevo intento fallido por
recuperar el dormir, sobre el que bien se sabe la causa.
Una vez concluido el siempre infructuoso trámite, (últimamente cotidiano), de
rescatar el natural desarrollo de entrar en el sueño, nace la inevitable plática en
monólogo. Esa conversación imposible de explicar a otro, de tema de todo un
poco. Las horas se ocupan con proporciones de objetivos incumplidos por siempre,
de ejercicios que procuran la rima de apretadas sílabas finales.
Lo que más me ocupa es el deambular en itinerarios a tiempo sucedidos desde
novedosa perspectiva de “madurada” opinión. Preguntas y suposiciones,
y dudas, matices y alguna conclusión que de nada sirven, así lo procuran.
Un esfuerzo de voluntad imprecisa desembarca. Trae consigo singulares deshechos
de tempestades oceánicas. También habituales y novedosos relatos que no olvidan
el sideral reflejo que la ruta ha depositado en mis ojos.
Fdo.:Hhhhhhh
II
La sabiduría, que no entiende de ganadores, se beneficia del combate dialéctico y
del correcto proceder. Para ello, dime a qué juez me enfrento y te diré entonces,
mis argumentos. Hay razones que no merecen si quiera una discusión de taberna y
otras, en cuya defensa se puede dar la vida pero, de momento, veo que me
comunico con alguien que nada dice y tampoco nada disiente. Y eso, eso es una
frivolidad.
Fdo.: Hhhhhh
III
Como el natural y ordenado vuelo de una imaginación, las ideas que en mí viven,
se dirigen hacia esa sonrisa fácil y húmeda depositada en tu rostro que me hacen
recordar un ayer, un pasado difícil pero irrepetible y, ya por eso, hermoso.
Visiono una de esas tardes agradables,-como tu sonrisa, ya te digo-, a la que poseo
en sensación; a la que revivo como único espectador…
Temo que todo esto, quizás, no sea suficiente para hacerte comprender la
percepción de una vida que se consume en instantes como este: de continua
esperanza, total convicción en sus querencias y atenta a sus dictados.
Fdo.: Hhhhhh
IV
Siento que mis noches son un continuo contagio de vacíos.
En el cementerio del ingenio, una llama de inteligencia se introdujo con el gesto
agarrotado. Éste, se cruzó con los calambres del alma. Así surgió el Pensamiento.
El primero tuyo que, todo aéreo y entero, abordó a la inexistencia. De aquella
nada pura y yerma comenzaron a sacudirse los tiempos en su regazo que, un Todo
aún inmaduro, aún demasiado joven, empezaba a ocuparlos.
Ante la caverna ingrávida que me contenía, te presentaste como fragancia de
sombra. Eras pleamar en Silencio que facilitó el recuperar mis huellas, que nunca
antes ni si quiera formaron hilera, sino más bien, tumba de un camino.
Te recogí como fluvial remanso: ABIERTO. Eras la concentración del Silencio en
todas partes; estrella de agua en pantano seco. No sé explicarlo pero, bebimos de
las plomizas columnas del lenguaje. Así fue como nos conocimos. El resto es
liturgia que sientes y procuras su final. Mientras tanto, imagino dispuestos en
círculo a todos esos personajes que ya han pasado por nuestras vidas y en algo nos
han influido. Nosotros, estamos dentro, rodeados por todos ellos. Nos hablan. Se
dirigen a nosotros con idéntica voz que nos confunde por su fijo temblor invisible.
Vemos caer en el agua todo lo que nos dicen. Las vibraciones de tanta fonética
sucumben ante la transparencia del elemento. Ni si quiera hay eco. Esperamos.
Esperamos algo… esperamos de todo sin que nada llegara a suceder. Sentimos
habitar el tiempo vacío. Nos asombramos del SILENCIO, de la inmensidad de sus
formas diferentes. Ser espectadores de un callar ajeno, plural y tan idéntico al tuyo
te hizo ver cuán equivocado, insatisfactorio e inservible es vivir y más, cuando se
mantiene una conducta que no deja de ser incómoda, incluso también para ti.
Fdo.:Hhhhhhh
V
No ofrezcas tu respiración lenta a tanta pasión.
No me explico aún esa manía tuya de acaparar… No, no. Mejor dicho, de
coleccionar toda esa Nada que encuentras. ¿Tiene alguna finalidad esa conducta?
¿O es, simplemente porque sí? Más te vale que no exista motivo alguno, pues en
mi opinión, es más coherente el mero capricho que el propósito en casos como
este. Sé que de nada sirve darte mi parecer pues, como en tantas otras ocasiones,-
como siempre-, despreciarás, o peor, ignorarás lo que te digo. Aún así, nadie
puede evitar que ejerza el derecho a expresarme, y menos tú. Ya lo sabes.
No sé ni cómo ni por qué, pero poco a poco siento como es mayor el poder e
influencia sobre mí de tu pasar insípido, esa tu indiferencia vacía que ya vive en mi
corazón y que no sé si es por esperarte o por qué. Así me mantengo y existo para,
mientras… Mientras, arreglo como puedo mi alma esperándote. Mientras, no
dices. Huyes también de ti y estallas sin decidir ni cambiar nada. No será la última
vez que lo hagas. Si así fuera, todo ha de quedar en un repetir más, como hasta
ahora, pero en punto final. Me gustaría escuchar tu opinión pero, siento me
invaden la angustia y el miedo mientras espero.
Por otro lado y, por si no lo sabes, te diré que sé te duele ésta tu continuidad al
vivir dedicado y sumiso a la actitud en sí misma que no sé si mantienes o quizás, te
mantiene como eres.
También te diré que habrás de asumir, de seguir así, aquello que en breve habrá de
ocurrir. Nuestra separación definitiva. Hasta entonces soy dueño y señor de un
tesoro. Me queda el consuelo de saber que he hecho todo lo que está en mi mano
para que no acabemos así. Más de una vez he imaginado el olor, todavía por crear,
del más absoluto de los vacíos, que va más allá de ti y de tu existencia. Me sé capaz
de soportar su compañía. Eso es todo.
Fdo.: Hhhhh
VI
Desde que te conocí han pasado miles de ciclos lunares y millones de músicas
celestes se han podido escuchar. Tú, irradiabas secretos poderes; yo, me entregué a
ti por lo divino que contienes. ¡Aún no habíamos nacido!
Nos hemos vuelto a cruzar después de no sé cuántas distancias y, al reconocernos,
se mantuvo aquél original equilibrio de nuestros tímidos primeros encuentros. Soy
feliz recordando aquellos días. Lástima tu conducta en nuestro más reciente
pasado.
Siempre son pasión los inicios. Los nuestros así fueron más, nacieron predestinados
a la ruptura a la que, por lo que se ve, no hemos logrado subyugar. Difícil, si no
imposible, imaginar la cantidad de vida dedicada a cuidar, alimentar,
desarrollar…esa inmensa pasión inicial.
Lamento, como no podrás saber jamás, comprobar donde hemos llegado. Tú
claudicas por indeciso y cobarde; yo, si he de asumir el final, (que es algo que
todavía no he hecho), sé que no será por mi culpa. Puede que sí, en parte… en esa
en la que mi porción de mí en ti, actúa como tú. El resto de mí no tendrá más
remedio que negar el orgullo, la rabia, la tristeza y las esperanzas para, por respeto a
ti, por educación y no sé si por salvaguardar algo de mi dignidad, sumarme a tu
intención y tomar finalmente la vida tal y como me ha venido, al luchar por estar a
tu lado.
Sospecho que leer esto te pueda llegar a provocar el llanto. No es mi intención ser
despechado ni ofensivo si te digo que de nada me sirven tus lágrimas. Es más,
rehacen daño pues son prueba de tu abandono voluntario, escudado en la duda.
Podrías estar llorando de incontenible alegría por compartir con alguien, (en este
caso, yo), tanto que tienes y hay en ti y que sabes, sientes la necesidad de
compartir. Aún no es tarde pero, no tientes más a la suerte. Cuanto más tardes,
peor será. En fin, es divertido escribirte y no en sentido festivo, si no por sentirme
cerca de ti.
Fdo.: Hhhhh
VII
Inicié este epistolar sendero con el deseo, primero, de hacerte saber mi felicidad
por ti; en segundo lugar, visto el desarrollo de este nuestro todo común, para
procurar evitar la ruta que nos ha llevado a la Nada más absoluta. Finalmente,
deseo decirte lo mucho que siento la evidente, real e imposible reconciliación que
ya nos separa.
Hoy tan sólo escribo para mí. Creo que puedo permitirme ese lujo. Para poder
disfrutar de esta licencia, me voy a poner en tu lugar. Olvidaré, en lo posible, tu
evidente falta de educación, que proclama el no haberme respondido a ninguno de
los correos desde aquí enviados. Voy a ser tú, e imaginaré epístola jamás enviada
que, además, ha de ser por mí escrita.
UNA RESPUESTA VACÍA
No sé qué decirte. Sinceramente te aprecio, pero soy incapaz de involucrarme
contigo tanto como tú lo haces conmigo. No soy de nadie y soy de muchos, de
todos… y de más que vendrán. Todos desconocidos y con pretensiones idénticas a
las tuyas.
Yo estoy. Existo, no más.
Si he de serte sincero,-lo seré por primera y última vez “en mi vida”, atendiendo a
tu, al parecer, profunda intención de compromiso para conmigo-, y sin ánimo de
ofender ni nada por el estilo, te diré tan sólo esto: No soy más que un concepto
atrapado,-al que se intenta atrapar- , entre cinco letras: V A C I O. por lo que con
ellas hace cada cual, no se me puede involucrar y culpar. ¡Qué más puedo decir!
Sí que me atrevo a darte un consejo: Olvídame.
Desde que se m ha definido como VACÍO,-tan sólo son cinco letras-, mi existir
llegará más allá que cualquier existencia humana. Para bien o para mal,
permaneceré. Y no creas que me es fácil. A menudo me duele más allá de lo
razonable y humanamente soportable. Pero es sensación que va más allá del
lenguaje. Por más que intente explicarlo, no soy capaz. No sé si tú me entiendes.
¿Qué te crees, que no sufro por tu sufrir por mí como tantos otros? Pues claro.
Pero qué puedo hacer yo si no soy más que un pensamiento sobre el que todos
reflexionan cada cual a su manera. Ni te imaginas cómo se juega conmigo aunque,
lisa y llanamente, me da igual. Yo, permanezco.
Bien, más que despedirme de ti, has de ser tú,-y tantos como tú-, el que debiera
despedirse de mí. Yo, me quedo. Tú, te irás. Siento ser el que provoque en ti un
daño que tú y sólo tú te haces.
Fdo.: Olvido
P.D.: sé tú mismo y OLVÍDAME, si puedes.
VIII
La vigilia reclama tus perfumes en mí inmersos.
Los cuidados sentimientos esparcidos sobre mi cartografía, tienen el exilio de tus
proporciones,-por su transparencia previsible y por tu silencio, referencia de tu
totalidad-. Tú, empeñado en calcinarlos, lograrás te recuerden como vacía mímica
incapaz de respirar.
Has dedicado mucho tiempo en modelar este inmenso acantilado a tus pies, con
sufrimientos a los que apenas has permitido reposar. Hoy, te reclamo cuides las
huellas de los perfumes que has ido dejando entre mis sueños. Si no atiendes a este
consejo, únicamente, procura no despertarme.
Vuelvo a sentir a la Soledad remontable, animado por un ahora menos incierto
que los antes pero, más inseguro que cualquier después. Sin querer, escucho el
aroma de tu renuncia a proseguir en este acostumbrado dolor, el aroma de tu
apuesta por afrontar tu destino. Caben ahí, mi implacable deseo de formar unidad,
la impaciencia por confirmar tu convencimiento, y mi sospecha de estar un poco
más curados de tanta torpeza.
Lo que no me deja de incomodar es que, cuando realmente parece que es
innegable el logro de nuestro común objetivo,-o he de decir tan sólo el mío-, los
acontecimientos obligan a retrasar una y otra vez, este ya, tan difícil proyecto.
Como ves, reitero una vez más mi compromiso, involucración y dedicación en y
hacia nosotros, nuestra relación, que procuro además de hacértela entender y la
llegues a compartir, también la llegues a sentir y vivir como yo lo hago. De no ser
así, todos estos años de mi vida y toda tu historia no nos habrán servido de nada.
Fdo.: Hhhhhh
IX
Hoy me siento, si no plenamente feliz, sí al menos, feliz. Si te preguntas el por qué,
es muy sencillo. A pesar de las nostalgias, la rabia, el dolor, el odio… y demás, que
en mí están en mayor o menor medida… de todo ello, que no sé si eres tú la causa
o lo soy yo mismo,-no me apetece pararme a pensar en ello ahora mismo-, soy
feliz.
He decidido no olvidar. Para serte más concreto, he tomado la determinación de,
digamos, negarte. A partir de ahora, serás para mí OLVIDO eternamente
recordado. Olvidarte sería como darte la razón. Así pues, te avasallaré
recordándote, llenando tu sentido, llenando el vacío que en ti está y a todos
diriges para que no desaparezca. Estoy convencido de que, a partir de ahora, el que
va a sufrir vas a ser tú.
No solamente te recordaré a ti. Lo haré con todo. Nada se me escapará en esta mi
nueva tarea, esta nueva dedicación: recordar, los RECUERDOS. Gracias a ello
colmaré mi existir de vivencias, experiencias, conocimientos… que han de hacer de
mí un ejemplo a seguir de “vida completa y plena”
Para demostrarte que voy en serio, y que estoy preparado para rebatir cualquier
reproche o crítica, sé que, inevitablemente,-así es el mundo-, también he de dejar
un lugar para ti. No sería mi vida completa de verdad si algo faltara. Y tú, no
faltarás, aunque eso suene a contradicción. No sé, serás como una antigua
fotografía sin descolgar de la pared. Serás una imagen a la que, por mucho que
mire,-y es algo que jamás haré, evidentemente-, no me comunicará nada.
tienes que estar, estarás. Sólo eso.
Una vez concluya esta carta, si olvidas o no, nada me importa. Si el olvidarme es
beneficioso para ti,-desde la racionalidad sé que es así-, o te perjudica, nada me
importa.
Por fin me eres existencia.
Fdo.: Hhhhh
P.D.: Lamento únicamente el no tener ya a nadie a quien escribir pero, eso es algo que tiene fácil solución.
I
Podría hablarte de ciertos insomnios, de retenidas escarchas, de primitivos
aromas… Podría así entretenerte, mientras me es imposible dejar de sentir que,
incluso ahora, continúa pasando el tiempo. Tiempo que se suma al sumar de sumas
de tiempo y tiempo, de más tiempo y más sumas. ¿Por qué no hacerlo?
El matiz grisáceo, propio del Otoño, es decorado de noches y noche de un ausente
sueño que dilata, una vez más, el respirar para un nuevo intento fallido por
recuperar el dormir, sobre el que bien se sabe la causa.
Una vez concluido el siempre infructuoso trámite, (últimamente cotidiano), de
rescatar el natural desarrollo de entrar en el sueño, nace la inevitable plática en
monólogo. Esa conversación imposible de explicar a otro, de tema de todo un
poco. Las horas se ocupan con proporciones de objetivos incumplidos por siempre,
de ejercicios que procuran la rima de apretadas sílabas finales.
Lo que más me ocupa es el deambular en itinerarios a tiempo sucedidos desde
novedosa perspectiva de “madurada” opinión. Preguntas y suposiciones,
y dudas, matices y alguna conclusión que de nada sirven, así lo procuran.
Un esfuerzo de voluntad imprecisa desembarca. Trae consigo singulares deshechos
de tempestades oceánicas. También habituales y novedosos relatos que no olvidan
el sideral reflejo que la ruta ha depositado en mis ojos.
Fdo.:Hhhhhhh
II
La sabiduría, que no entiende de ganadores, se beneficia del combate dialéctico y
del correcto proceder. Para ello, dime a qué juez me enfrento y te diré entonces,
mis argumentos. Hay razones que no merecen si quiera una discusión de taberna y
otras, en cuya defensa se puede dar la vida pero, de momento, veo que me
comunico con alguien que nada dice y tampoco nada disiente. Y eso, eso es una
frivolidad.
Fdo.: Hhhhhh
III
Como el natural y ordenado vuelo de una imaginación, las ideas que en mí viven,
se dirigen hacia esa sonrisa fácil y húmeda depositada en tu rostro que me hacen
recordar un ayer, un pasado difícil pero irrepetible y, ya por eso, hermoso.
Visiono una de esas tardes agradables,-como tu sonrisa, ya te digo-, a la que poseo
en sensación; a la que revivo como único espectador…
Temo que todo esto, quizás, no sea suficiente para hacerte comprender la
percepción de una vida que se consume en instantes como este: de continua
esperanza, total convicción en sus querencias y atenta a sus dictados.
Fdo.: Hhhhhh
IV
Siento que mis noches son un continuo contagio de vacíos.
En el cementerio del ingenio, una llama de inteligencia se introdujo con el gesto
agarrotado. Éste, se cruzó con los calambres del alma. Así surgió el Pensamiento.
El primero tuyo que, todo aéreo y entero, abordó a la inexistencia. De aquella
nada pura y yerma comenzaron a sacudirse los tiempos en su regazo que, un Todo
aún inmaduro, aún demasiado joven, empezaba a ocuparlos.
Ante la caverna ingrávida que me contenía, te presentaste como fragancia de
sombra. Eras pleamar en Silencio que facilitó el recuperar mis huellas, que nunca
antes ni si quiera formaron hilera, sino más bien, tumba de un camino.
Te recogí como fluvial remanso: ABIERTO. Eras la concentración del Silencio en
todas partes; estrella de agua en pantano seco. No sé explicarlo pero, bebimos de
las plomizas columnas del lenguaje. Así fue como nos conocimos. El resto es
liturgia que sientes y procuras su final. Mientras tanto, imagino dispuestos en
círculo a todos esos personajes que ya han pasado por nuestras vidas y en algo nos
han influido. Nosotros, estamos dentro, rodeados por todos ellos. Nos hablan. Se
dirigen a nosotros con idéntica voz que nos confunde por su fijo temblor invisible.
Vemos caer en el agua todo lo que nos dicen. Las vibraciones de tanta fonética
sucumben ante la transparencia del elemento. Ni si quiera hay eco. Esperamos.
Esperamos algo… esperamos de todo sin que nada llegara a suceder. Sentimos
habitar el tiempo vacío. Nos asombramos del SILENCIO, de la inmensidad de sus
formas diferentes. Ser espectadores de un callar ajeno, plural y tan idéntico al tuyo
te hizo ver cuán equivocado, insatisfactorio e inservible es vivir y más, cuando se
mantiene una conducta que no deja de ser incómoda, incluso también para ti.
Fdo.:Hhhhhhh
V
No ofrezcas tu respiración lenta a tanta pasión.
No me explico aún esa manía tuya de acaparar… No, no. Mejor dicho, de
coleccionar toda esa Nada que encuentras. ¿Tiene alguna finalidad esa conducta?
¿O es, simplemente porque sí? Más te vale que no exista motivo alguno, pues en
mi opinión, es más coherente el mero capricho que el propósito en casos como
este. Sé que de nada sirve darte mi parecer pues, como en tantas otras ocasiones,-
como siempre-, despreciarás, o peor, ignorarás lo que te digo. Aún así, nadie
puede evitar que ejerza el derecho a expresarme, y menos tú. Ya lo sabes.
No sé ni cómo ni por qué, pero poco a poco siento como es mayor el poder e
influencia sobre mí de tu pasar insípido, esa tu indiferencia vacía que ya vive en mi
corazón y que no sé si es por esperarte o por qué. Así me mantengo y existo para,
mientras… Mientras, arreglo como puedo mi alma esperándote. Mientras, no
dices. Huyes también de ti y estallas sin decidir ni cambiar nada. No será la última
vez que lo hagas. Si así fuera, todo ha de quedar en un repetir más, como hasta
ahora, pero en punto final. Me gustaría escuchar tu opinión pero, siento me
invaden la angustia y el miedo mientras espero.
Por otro lado y, por si no lo sabes, te diré que sé te duele ésta tu continuidad al
vivir dedicado y sumiso a la actitud en sí misma que no sé si mantienes o quizás, te
mantiene como eres.
También te diré que habrás de asumir, de seguir así, aquello que en breve habrá de
ocurrir. Nuestra separación definitiva. Hasta entonces soy dueño y señor de un
tesoro. Me queda el consuelo de saber que he hecho todo lo que está en mi mano
para que no acabemos así. Más de una vez he imaginado el olor, todavía por crear,
del más absoluto de los vacíos, que va más allá de ti y de tu existencia. Me sé capaz
de soportar su compañía. Eso es todo.
Fdo.: Hhhhh
VI
Desde que te conocí han pasado miles de ciclos lunares y millones de músicas
celestes se han podido escuchar. Tú, irradiabas secretos poderes; yo, me entregué a
ti por lo divino que contienes. ¡Aún no habíamos nacido!
Nos hemos vuelto a cruzar después de no sé cuántas distancias y, al reconocernos,
se mantuvo aquél original equilibrio de nuestros tímidos primeros encuentros. Soy
feliz recordando aquellos días. Lástima tu conducta en nuestro más reciente
pasado.
Siempre son pasión los inicios. Los nuestros así fueron más, nacieron predestinados
a la ruptura a la que, por lo que se ve, no hemos logrado subyugar. Difícil, si no
imposible, imaginar la cantidad de vida dedicada a cuidar, alimentar,
desarrollar…esa inmensa pasión inicial.
Lamento, como no podrás saber jamás, comprobar donde hemos llegado. Tú
claudicas por indeciso y cobarde; yo, si he de asumir el final, (que es algo que
todavía no he hecho), sé que no será por mi culpa. Puede que sí, en parte… en esa
en la que mi porción de mí en ti, actúa como tú. El resto de mí no tendrá más
remedio que negar el orgullo, la rabia, la tristeza y las esperanzas para, por respeto a
ti, por educación y no sé si por salvaguardar algo de mi dignidad, sumarme a tu
intención y tomar finalmente la vida tal y como me ha venido, al luchar por estar a
tu lado.
Sospecho que leer esto te pueda llegar a provocar el llanto. No es mi intención ser
despechado ni ofensivo si te digo que de nada me sirven tus lágrimas. Es más,
rehacen daño pues son prueba de tu abandono voluntario, escudado en la duda.
Podrías estar llorando de incontenible alegría por compartir con alguien, (en este
caso, yo), tanto que tienes y hay en ti y que sabes, sientes la necesidad de
compartir. Aún no es tarde pero, no tientes más a la suerte. Cuanto más tardes,
peor será. En fin, es divertido escribirte y no en sentido festivo, si no por sentirme
cerca de ti.
Fdo.: Hhhhh
VII
Inicié este epistolar sendero con el deseo, primero, de hacerte saber mi felicidad
por ti; en segundo lugar, visto el desarrollo de este nuestro todo común, para
procurar evitar la ruta que nos ha llevado a la Nada más absoluta. Finalmente,
deseo decirte lo mucho que siento la evidente, real e imposible reconciliación que
ya nos separa.
Hoy tan sólo escribo para mí. Creo que puedo permitirme ese lujo. Para poder
disfrutar de esta licencia, me voy a poner en tu lugar. Olvidaré, en lo posible, tu
evidente falta de educación, que proclama el no haberme respondido a ninguno de
los correos desde aquí enviados. Voy a ser tú, e imaginaré epístola jamás enviada
que, además, ha de ser por mí escrita.
UNA RESPUESTA VACÍA
No sé qué decirte. Sinceramente te aprecio, pero soy incapaz de involucrarme
contigo tanto como tú lo haces conmigo. No soy de nadie y soy de muchos, de
todos… y de más que vendrán. Todos desconocidos y con pretensiones idénticas a
las tuyas.
Yo estoy. Existo, no más.
Si he de serte sincero,-lo seré por primera y última vez “en mi vida”, atendiendo a
tu, al parecer, profunda intención de compromiso para conmigo-, y sin ánimo de
ofender ni nada por el estilo, te diré tan sólo esto: No soy más que un concepto
atrapado,-al que se intenta atrapar- , entre cinco letras: V A C I O. por lo que con
ellas hace cada cual, no se me puede involucrar y culpar. ¡Qué más puedo decir!
Sí que me atrevo a darte un consejo: Olvídame.
Desde que se m ha definido como VACÍO,-tan sólo son cinco letras-, mi existir
llegará más allá que cualquier existencia humana. Para bien o para mal,
permaneceré. Y no creas que me es fácil. A menudo me duele más allá de lo
razonable y humanamente soportable. Pero es sensación que va más allá del
lenguaje. Por más que intente explicarlo, no soy capaz. No sé si tú me entiendes.
¿Qué te crees, que no sufro por tu sufrir por mí como tantos otros? Pues claro.
Pero qué puedo hacer yo si no soy más que un pensamiento sobre el que todos
reflexionan cada cual a su manera. Ni te imaginas cómo se juega conmigo aunque,
lisa y llanamente, me da igual. Yo, permanezco.
Bien, más que despedirme de ti, has de ser tú,-y tantos como tú-, el que debiera
despedirse de mí. Yo, me quedo. Tú, te irás. Siento ser el que provoque en ti un
daño que tú y sólo tú te haces.
Fdo.: Olvido
P.D.: sé tú mismo y OLVÍDAME, si puedes.
VIII
La vigilia reclama tus perfumes en mí inmersos.
Los cuidados sentimientos esparcidos sobre mi cartografía, tienen el exilio de tus
proporciones,-por su transparencia previsible y por tu silencio, referencia de tu
totalidad-. Tú, empeñado en calcinarlos, lograrás te recuerden como vacía mímica
incapaz de respirar.
Has dedicado mucho tiempo en modelar este inmenso acantilado a tus pies, con
sufrimientos a los que apenas has permitido reposar. Hoy, te reclamo cuides las
huellas de los perfumes que has ido dejando entre mis sueños. Si no atiendes a este
consejo, únicamente, procura no despertarme.
Vuelvo a sentir a la Soledad remontable, animado por un ahora menos incierto
que los antes pero, más inseguro que cualquier después. Sin querer, escucho el
aroma de tu renuncia a proseguir en este acostumbrado dolor, el aroma de tu
apuesta por afrontar tu destino. Caben ahí, mi implacable deseo de formar unidad,
la impaciencia por confirmar tu convencimiento, y mi sospecha de estar un poco
más curados de tanta torpeza.
Lo que no me deja de incomodar es que, cuando realmente parece que es
innegable el logro de nuestro común objetivo,-o he de decir tan sólo el mío-, los
acontecimientos obligan a retrasar una y otra vez, este ya, tan difícil proyecto.
Como ves, reitero una vez más mi compromiso, involucración y dedicación en y
hacia nosotros, nuestra relación, que procuro además de hacértela entender y la
llegues a compartir, también la llegues a sentir y vivir como yo lo hago. De no ser
así, todos estos años de mi vida y toda tu historia no nos habrán servido de nada.
Fdo.: Hhhhhh
IX
Hoy me siento, si no plenamente feliz, sí al menos, feliz. Si te preguntas el por qué,
es muy sencillo. A pesar de las nostalgias, la rabia, el dolor, el odio… y demás, que
en mí están en mayor o menor medida… de todo ello, que no sé si eres tú la causa
o lo soy yo mismo,-no me apetece pararme a pensar en ello ahora mismo-, soy
feliz.
He decidido no olvidar. Para serte más concreto, he tomado la determinación de,
digamos, negarte. A partir de ahora, serás para mí OLVIDO eternamente
recordado. Olvidarte sería como darte la razón. Así pues, te avasallaré
recordándote, llenando tu sentido, llenando el vacío que en ti está y a todos
diriges para que no desaparezca. Estoy convencido de que, a partir de ahora, el que
va a sufrir vas a ser tú.
No solamente te recordaré a ti. Lo haré con todo. Nada se me escapará en esta mi
nueva tarea, esta nueva dedicación: recordar, los RECUERDOS. Gracias a ello
colmaré mi existir de vivencias, experiencias, conocimientos… que han de hacer de
mí un ejemplo a seguir de “vida completa y plena”
Para demostrarte que voy en serio, y que estoy preparado para rebatir cualquier
reproche o crítica, sé que, inevitablemente,-así es el mundo-, también he de dejar
un lugar para ti. No sería mi vida completa de verdad si algo faltara. Y tú, no
faltarás, aunque eso suene a contradicción. No sé, serás como una antigua
fotografía sin descolgar de la pared. Serás una imagen a la que, por mucho que
mire,-y es algo que jamás haré, evidentemente-, no me comunicará nada.
tienes que estar, estarás. Sólo eso.
Una vez concluya esta carta, si olvidas o no, nada me importa. Si el olvidarme es
beneficioso para ti,-desde la racionalidad sé que es así-, o te perjudica, nada me
importa.
Por fin me eres existencia.
Fdo.: Hhhhh
P.D.: Lamento únicamente el no tener ya a nadie a quien escribir pero, eso es algo que tiene fácil solución.