Casa de las aves

Reptarius

Poeta recién llegado
Aquí estoy antes de que te hieran.
Aquí estoy que llegué cuando sólo habían tinieblas
y que permaneceré hasta que vuelvan.

Aquí estoy con la furia de los árboles que se llevaron.
Aquí estoy y no me pesan las sonrisas falsas, ni la mierda,
ni el dolor de las estaciones que se están brindando a manos llenas,
a esos desapercibidos de la vida, a esos oportunistas que fueron
convidados a las grandes y finitas gracias de la vendimia.

Aquí estoy y si mi mano
y si mis huesos
y si mi carne
te sirven de algo,
puedes quedarte conmigo,
sabes que sobra decirlo
que puedes meter tu mano
por el hueco de la jaula que aprisiona
y resguarda a mi corazón que es adrenalina
y que está sedado
y que conoce la condición
del fuego congelado
y de las alas que se quiebran
para nunca reunirse otra vez,
en pedazos.
 
Última edición:
Un poema que sabe a muerte, a una soledad de siglos. Posee un título muy bonito, pienso, que aquellos bosques que florecieron y albergaron la belleza de las aves, son aquellos mismos que ahora mueren en el invierno, y siempre queda la esperanza de renacer. Un poema muy bonito, estar allí antes de que se abra la herida, pero no se si para evitarla, porque de contenerla sería usted, mi estimado, como lo dijera Alberti, un ángel de sombra. Que ha llegado a la hora de las tinieblas, y se quedará allí como un oscuro vigía, me pregunto cuáles sueños deja ir, cuáles cuida. Y esa jaula donde está su corazón, dibujémosle un jardín y unas ventanas, y para usted, para usted unas nuevas alas.

Un poema de belleza devastadora y triste, me ha encantado leerlo, espero esté muy bien amigo, le mando todos mis saludos.
 
Un poema que sabe a muerte, a una soledad de siglos. Posee un título muy bonito, pienso, que aquellos bosques que florecieron y albergaron la belleza de las aves, son aquellos mismos que ahora mueren en el invierno, y siempre queda la esperanza de renacer. Un poema muy bonito, estar allí antes de que se abra la herida, pero no se si para evitarla, porque de contenerla sería usted, mi estimado, como lo dijera Alberti, un ángel de sombra. Que ha llegado a la hora de las tinieblas, y se quedará allí como un oscuro vigía, me pregunto cuáles sueños deja ir, cuáles cuida. Y esa jaula donde está su corazón, dibujémosle un jardín y unas ventanas, y para usted, para usted unas nuevas alas.

Un poema de belleza devastadora y triste, me ha encantado leerlo, espero esté muy bien amigo, le mando todos mis saludos.

¿Muerte? Palabras mayores, pero sí, hay algo de eso en mis venas, una melancolía de los que fui, de los que se me fueron, del deambular de los años y los siglos luz contenidos en el calcio de mis huesos.
El título es bonito pero no salió de mi cabeza, salió de escuchar una canción que me dejó encantado de Los Tres, la rola se llama Ruina, ojalá un día puedas escucharla amiga. Y es curioso porque fue después de elaborar este texto arbitrariamente versado que buscando el nombre de mi poema, esa canción me lo prestó en una de sus reiterados coros. Bosques, espacios abiertos... nopo amiga, esta casa de las aves es una jaula, es mi corazón. Por eso la referencia. Bonita metáfora como sea, y podría aplicar en el caso de que sí, alberga una gran cantidad de vida y muerte a la vez, todas las pulsiones, los silencios, son dictaminados desde ahí, el dicta la orquesta de la marea sonora.
Tal vez sea un ángel de sombra, pero a todas luces también ángel, con incapacidad para sentir del todo y con mi capacidad por sentir cosas que tal vez me son ajenas, estar antes del dolor para estar prevenido, o estar prevenido para los alambres de púas y las arterias abiertas. Son más sueños los que dejo ir de largo que los que atesoro, de eso estoy seguro. Me gusta la idea del corazón con detalles de vida y de fuga como las ventanas y los jardines, me gustan, gracias por la añadidura. Unas nuevas alas, ¿a dónde dejé las anteriores? Creo que ya venían rotas desde que estaba yo en el útero y vivir hasta estas alturas de la vida ha sido una continua tarea de extrañarlas. Es una pena siempre tener que andar escribiendo bellezas tristes, espero algún poder cambiar el signo y escribir aunque sea, tristes bellezas. Le mando un abrazo grande grande Meg, yo le mando la mitad de los que traigo, digo, los saludos, no sea que luego me quede sin saludos y digan que soy poco cortés.
 

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