praga
Poeta recién llegado
En mi casa las aves gritan cuando pasan los perros
y miran con desconfianza a la luna.
Saben cómo acolarra a la sangre,
cómo aligera el aliento,
cómo teje redes
en las comisuras de las palabras.
En mi casa las aves tienen los ojos rojos,
atienden a las heridas de la ventana
y se abrazan entre ellas
hasta hacerse sólo cemento
roto, esponjado.
Y a la mañana otra vez estás tendido
a mi lado.
Tu corazón aún brilla en mi boca.
y miran con desconfianza a la luna.
Saben cómo acolarra a la sangre,
cómo aligera el aliento,
cómo teje redes
en las comisuras de las palabras.
En mi casa las aves tienen los ojos rojos,
atienden a las heridas de la ventana
y se abrazan entre ellas
hasta hacerse sólo cemento
roto, esponjado.
Y a la mañana otra vez estás tendido
a mi lado.
Tu corazón aún brilla en mi boca.
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