Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo la palabra dislocada,
el tendón a punto de vencer al puente
que se quiebra en la desdicha de saber
que mi espejo esta enterrado en un lodo errático.
Rompí el arte para mirar sus trizas,
y entonces entendí el rompecabezas
que al armarlo me daba cuenta de lo torcido
de la espiga.
El arte caduca con su vencimiento,
y el mio lo tuvo antes de haber nacido.
Cada trazo, cada pliegue muere y revive en
la misma llanura por donde cabalga el viento,
y así, un hogar sembrado con solo nada, deja su estigma,
y pone alta graduación antes de la ceguera.
Ser nadie ya es un privilegio,
premiar el desecho hecho en risas fundadas
en el desperdicio del alma, paga dos veces.
Y luego nosotros peces indefensos mostrando
belleza oscura en una pecera prestada,
pero monocromática para este mundo de
carbón donde la nariz por casualidad extraviada
sangra sus colores, y le doy gas al brillo antes de reventar,
el olvido, tanto arte desparramado para premiar la
flatulencia del desperdicio,... hay que limpiar la casa
pero primero mover los muebles que tienen bajos sus pies
tanta basura tirada desde entonces, y ver que detrás
de esa cortina sucia, puede ser aseado el vidrio,
para ver la belleza y brillar con sus colores…
y así nos salvamos todos.
el tendón a punto de vencer al puente
que se quiebra en la desdicha de saber
que mi espejo esta enterrado en un lodo errático.
Rompí el arte para mirar sus trizas,
y entonces entendí el rompecabezas
que al armarlo me daba cuenta de lo torcido
de la espiga.
El arte caduca con su vencimiento,
y el mio lo tuvo antes de haber nacido.
Cada trazo, cada pliegue muere y revive en
la misma llanura por donde cabalga el viento,
y así, un hogar sembrado con solo nada, deja su estigma,
y pone alta graduación antes de la ceguera.
Ser nadie ya es un privilegio,
premiar el desecho hecho en risas fundadas
en el desperdicio del alma, paga dos veces.
Y luego nosotros peces indefensos mostrando
belleza oscura en una pecera prestada,
pero monocromática para este mundo de
carbón donde la nariz por casualidad extraviada
sangra sus colores, y le doy gas al brillo antes de reventar,
el olvido, tanto arte desparramado para premiar la
flatulencia del desperdicio,... hay que limpiar la casa
pero primero mover los muebles que tienen bajos sus pies
tanta basura tirada desde entonces, y ver que detrás
de esa cortina sucia, puede ser aseado el vidrio,
para ver la belleza y brillar con sus colores…
y así nos salvamos todos.
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