marte5
Poeta fiel al portal
Casa vieja.
De muros ásperos que cuentan días y días y mas días.
De rincones destartalados.
Atrincherados de polvo.
Casa vieja.
Con ventanas de pupilas grandes y vacías.
Que no miran más que la devastación.
De los dinteles.
Pasos encogidos.
Apenas musitando en el piso.
Entre las escaleras.
Que crujen.
De huesos ahuecados.
Dejando a su paso.
La sombra añosa de un beso.
Que se perdió entre las tablas carcomidas.
Rechina la silla.
Contenida de tiempo.
Mirando como la pintura se va cayendo.
En la pared.
De la piel.
Reseca de su vestido.
Que una vez fue blanco.
Recorriendo el camino hacia el altar.
Casa vieja.
Que abre los ojos.
Que abre la puerta.
Con sus manos temblorosas.
Casa vieja.
De olvidados instantes.
Que han dejado solo lagunas.
En los recuerdos.
Se revuelven las cortinas plateadas.
Con el viento.
Entre sus temblorosas arrugas.
Dejando ver los ladrillos.
Secos.
Que se desmoronan.
De verdades.
Casa vieja.
Como la anciana propietaria.
De sus llaves.
De muros ásperos que cuentan días y días y mas días.
De rincones destartalados.
Atrincherados de polvo.
Casa vieja.
Con ventanas de pupilas grandes y vacías.
Que no miran más que la devastación.
De los dinteles.
Pasos encogidos.
Apenas musitando en el piso.
Entre las escaleras.
Que crujen.
De huesos ahuecados.
Dejando a su paso.
La sombra añosa de un beso.
Que se perdió entre las tablas carcomidas.
Rechina la silla.
Contenida de tiempo.
Mirando como la pintura se va cayendo.
En la pared.
De la piel.
Reseca de su vestido.
Que una vez fue blanco.
Recorriendo el camino hacia el altar.
Casa vieja.
Que abre los ojos.
Que abre la puerta.
Con sus manos temblorosas.
Casa vieja.
De olvidados instantes.
Que han dejado solo lagunas.
En los recuerdos.
Se revuelven las cortinas plateadas.
Con el viento.
Entre sus temblorosas arrugas.
Dejando ver los ladrillos.
Secos.
Que se desmoronan.
De verdades.
Casa vieja.
Como la anciana propietaria.
De sus llaves.