Cascada

nelson majerczyk

Poeta adicto al portal
Era un pueblito sencillo
de grandes y pequeños
milagros.
Quién no los ha visto,
un lugar extraño,
desierto y feraz, elevado
entre montañas nubosas
y aplastado en un llano
arenoso,
Los pequeños milagros
comunes: llover con sol,
que la gente desapareciera
sin dejar rastros.
Hombres llorando
desnudos.
Y otros, extraños.
Un vecino mantenía
miles de golondrinas
en su casa.
Un egoísta.
Miserable.
Aquel otro siempre
reía, siempre.
En el día mas atroz,
entre muertes y desastres.
Era feliz.
Odioso.
Otra bailaba sin parar
moviendo sus faldas
de colores, vientos
desencontrados
al compás de melodías
inexistentes
Envidiable.
Nadie se metía
solo murmuraban.
No eran los únicos
prodigiosos.
Estaba el encanto
central.
La niña cascada.
No había río, ni laguna
y rara vez llovía
en la comarca.
Cuando urgía
y si el secano arreciaba
en procesión a su casa
iban.
Ella adormilada,
seguía al pueblo
bajo palio humilde
trono campesino
coronada de flores,
vivada.
Llevada en volandas
hacia el wadi.
La multitud en silencio
esperaba lo inaudito.
Con un vaso de oro
en sus manos ,la niña
cerraba los ojos.
Concentrada.
Sonidos y contorsiones
su cuerpo emitía.
Y de golpe; un hilillo
cristalino de su boca salía.
Convertido en chorro, ola
furiosa agua, en río se tornaba.
Un rugido los unía .Milagro!!!!
La niña cascada, su amor compartía.
Sonaban las carcajadas, la envolvían
en flores, bailaban reían.
Hasta que un día, un día, en el cual
no hubo hilillo, cascada, chorro, río.
Solo una lágrima inútil fluyó de sus
ojos.
Lejano, triste mediodía.
Atónita multitud.
Esperaba, resentía.
Esperaba y resentía.
Nadie se acuerda desde que lugar
partió la primer piedra.
Golpeó a la niña.
Sangraba dolida, nada más
cayó como un pajarillo
desde el cielo.
Sin un quejido.
Muerta a sus pies.
Pasó el tiempo, nadie se acordaba
nunca volvieron ni risas
ni danzas.
Y así se secó el pueblo, la vida.
Dicen ver bailotear el viento
con un canturrear lúgubre
andando por ahí.
Pueblito abandonado, cuando
caen dos gotas.
Sangrante cascada
aquel día.



 
Última edición:
Era un pueblito sencillo
de grandes y pequeños
milagros.
Quién no los ha visto,
un lugar extraño,
desierto y feraz, elevado
entre montañas nubosas
y aplastado en un llano
arenoso,
Los pequeños milagros
comunes: llover con sol,
que la gente desapareciera
sin dejar rastros.
Hombres llorando
desnudos.
Y otros, extraños.
Un vecino mantenía
miles de golondrinas
en su casa.
Un egoísta.
Miserable.
Aquel otro siempre
reía, siempre.
En el día mas atroz,
entre muertes y desastres.
Era feliz.
Odioso.
Otra bailaba sin parar
moviendo sus faldas
de colores, vientos
desencontrados
al compás de melodías
inexistentes
Envidiable.
Nadie se metía
solo murmuraban.
No eran los únicos
prodigiosos.
Estaba el encanto
central.
La niña cascada.
No había río, ni laguna
y rara vez llovía
en la comarca.
Cuando urgía
y si el secano arreciaba
en procesión a su casa
iban.
Ella adormilada,
seguía al pueblo
bajo palio humilde
trono campesino
coronada de flores,
vivada.
Llevada en volandas
hacia el wadi.
La multitud en silencio
esperaba lo inaudito.
Con un vaso de oro
en sus manos ,la niña
cerraba los ojos.
Concentrada.
Sonidos y contorsiones
su cuerpo emitía.
Y de golpe; un hilillo
cristalino de su boca salía.
Convertido en chorro, ola
furiosa agua, en río se tornaba.
Un rugido los unía .Milagro!!!!
La niña cascada, su amor compartía.
Sonaban las carcajadas, la envolvían
en flores, bailaban reían.
Hasta que un día, un día, en el cual
no hubo hilillo, cascada, chorro, río.
Solo una lágrima inútil fluyó de sus
ojos.
Lejano, triste mediodía.
Atónita multitud.
Esperaba, resentía.
Esperaba y resentía.
Nadie se acuerda desde que lugar
partió la primer piedra.
Golpeó a la niña.
Sangraba dolida, nada más
cayó como un pajarillo
desde el cielo.
Sin un quejido.
Muerta a sus pies.
Pasó el tiempo, nadie se acordaba
nunca volvieron ni risas
ni danzas.
Y así se secó el pueblo, la vida.
Dicen ver bailotear el viento
con un canturrear lúgubre
andando por ahí.
Pueblito abandonado, cuando
caen dos gotas.
Sangrante cascada
aquel día.


Nunca falta, nunca falta y idiota. Triste y hermosa leyenda. Un gusto leerte.
 

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