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José A. Guerrero;4714651 dijo:Ufff, como quisiera que mis palabras fueran un bálsamo magico que cerraran tus heridas, olvida amiga, olvida y perdona, te he leído temas de amor muy lindos y sé que hay belleza en tu alma a pesar de lo vivido en antaño, gran obra, es una lástima que salga a causa de ese terror vivido, un abrazo grandote amiga y estrellas mil...
Una escena dolorosa y seguro que deja cicatrices profundas en el alma... un poema lleno de imágnes dolorosas, un hermoso y triste versar Elizabeth, un abrazo!
Una obra fastuosa amiga mía, y como se que la mayoría de tus escritos son verídicos temo y me lamento por ti…
Solo puedo decir fe y esperanza para tu hermoso corazoncito noble, tu te mereces la mejor vida de todas, pero este mundo vil y frívolo no razona con convicción y honradez
Muchas veces tenemos que aprender a seguir nuestro camino, con la cruz que llevamos a dentro
Fe y esperanza que el sol siempre sale y mi cariño te acompaña
Abrazos querida Eli
este poema se siente... un placer leerle poeta, un abrazo fuerte.
Una imagen que hala empatía... Ya que es un cuadro familiar para muchos de nosotros.
Buenas líneas Elizabeth. Gracias por compartirlas.
Un abrazo.
Una profunda poesía nostálgica y reflexiva.Castigo.![]()
Una nube gris acompaña mi recuerdo
de un domingo fúnebre con sabor a hiel.
Testigo de la más cruel y mísera injusticia.
Sentado en un rústigo banco,
manos temblorosas
y ojos de fuego,
responde al saludo de su hija
con un látigo funesto,
látigo que marcó por siempre
una profunda cicatriz
en tan frágil corazón,
y es que soltó la fiera que llevaba dentro.
¿Tenía que descargar tanto odio reprimido?
¿Por qué descargarlo en tan frágil ser?
Y es que: levantó tempestades borrascosas,
arrastrándola hasta besar el sordo suelo.
Ahí estaba, humillada, indefensa,
temblando de impregnante frío,
sí : grabó su odio en su débil cuerpo,
y su sangre fría
traspasó su ropa blanca.
¿Por qué tanto odio a una frágil flor
con sus pétalos cerrados?
Así quedó, humillada hasta la tumba,
con olor a muerte caminó a terminar
lo que su padre había empezado.
La muerte burlesca la llamaba
con voz suave y tentadora,
perdida, enredada en caminos
que ella misma trazaba
y a la muerte no encontraba,
el destino no dejaba.
Sus lágrimas con olor a sangre envenenada,
caían como gotas de rocío
acariciando sus místicas mejillas.
Por sus poros tiernos y suaves
asomaban gotas de sangre inocente
que gritaban ahogandose
en laceradas heridas
y el sol tan imponente se rindió
y congeló su cuerpo,
sus rayos vacilantes
no dieron respuesta a tan cruel
castigo sí: acarició su piel
que destilaba la inocencia
y que aún buscaba esa tumba
que imprecisa la llamaba.
Su mirada perdida hacia el vacío
con ojos nublados
y espíritu vencido, estaba ahí
frente a un sendero estrecho y pedregoso . .
Envuelta en un negro manto
de desolación y de impotencia
como atravesada por un intrépido puñal
prendido del odio y la amargura.
Respiro aún el dolor de aquel fatal día,
recordarlo no quiero,
porque me ahogo y muero,
cerrar mi mente quisiera,
porque este recuerdo mata.
Seguirán las heridas entreabiertas
del cruel y sangriento castigo,
que de aquel domingo fui testigo.
Elizabeth Flores.
27-06-12
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