Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me paro sobre los
charcos de tierra flotando en los mares,
derribando tus altares de arena;
y esa sosa imagen de lodo, hecha piedra
Ya no más bípedar sobre tortugas verdes,
sobre el carey, sobre tu líquida piel seca,
sobre tu duro corazón de sal
Con el cuello retorcido, olvido el horizonte
en la espalda orgullosa
Y te saludo a la distancia, un adiós indiferente
Y aunque las sombras del sol me acompañan
en silencio, devorando mis engorrosas evocaciones que espero sanar,
Ya no haré castillos en la mar,
ni serán más mis golondrinas pasajeras.
pues tu nebulosa conciencia me ha hecho enloquecer de lucidez
Cuánto se alegra la carne herida, cuando llega
la muerte, pues ve en ella la salida para aliviar su suerte.
Yo me alegro de tus pasos de nubes sobre aire,
de tus nelumbos pensamientos
pululando en el estanque de tu sien.
y aunque sea de rosas tu perfume,
tu corazón sabe a hiel.
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