Lírico.
Exp..
Catarro
La enfermedad nos da
algo que nuestra vida
nos quita sin saberlo.
Si el sufrimiento no es
excesivo, y la mente
puede centrarse aún
en los objetos, somos
nosotros sin la parte
esa con la que hacemos
deseo de nosotros
que no puede calmar
en sí mismo el deseo.
Si la salud nos quiere
empedernidamente
buscando siempre leña
que echar a nuestro fuego,
en la derrota enferma
solemos liberarnos
de tanto arder. Sentimos
que no hace falta nada,
y nada más nos falta,
y sin embargo luego
nos obstinamos. Quiere
nuestro deseo ser más que nosotros.
La enfermedad nos da
algo que nuestra vida
nos quita sin saberlo.
Si el sufrimiento no es
excesivo, y la mente
puede centrarse aún
en los objetos, somos
nosotros sin la parte
esa con la que hacemos
deseo de nosotros
que no puede calmar
en sí mismo el deseo.
Si la salud nos quiere
empedernidamente
buscando siempre leña
que echar a nuestro fuego,
en la derrota enferma
solemos liberarnos
de tanto arder. Sentimos
que no hace falta nada,
y nada más nos falta,
y sin embargo luego
nos obstinamos. Quiere
nuestro deseo ser más que nosotros.
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