Soneto de aprendizaje sin más pretensión que la crítica compositiva.
Catorce versos son los que les traigo
ansiosos de encontrar su complacencia
al ser reconocidos por su ciencia
más que por su hermosura y por su arraigo.
Catorce son, que ya no me distraigo;
catorce de once sílabas audiencia
esperan obtener y su prudencia
por no volver y ver que en pena caigo.
Si salen aprobados les prometen
volverse en adalides de la rima
ciñendo los deberes que competen.
Si piden al revés que los suprima
quizás los versos nunca lo lamenten
más rueguen porque yo no me deprima.
Catorce versos son los que les traigo
ansiosos de encontrar su complacencia
al ser reconocidos por su ciencia
más que por su hermosura y por su arraigo.
Catorce son, que ya no me distraigo;
catorce de once sílabas audiencia
esperan obtener y su prudencia
por no volver y ver que en pena caigo.
Si salen aprobados les prometen
volverse en adalides de la rima
ciñendo los deberes que competen.
Si piden al revés que los suprima
quizás los versos nunca lo lamenten
más rueguen porque yo no me deprima.
Última edición: