Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un aposento oscuro.
Vieja jarra sin llenar.
Una ventana con barras
que miran hacia el mar.
Un hilo de luz,
desnuda infiltración
abyecta y sin distancia.
Unas estrellas sin brillo
que parecen no estar.
Una vieja telaraña
y unas ansias de volar
cuajan la soledad,
de este lugar tan lleno
de longevidad.
Un beso.
Una mirada al pasado.
Una triste navidad,
húmeda caricia...
Añoranza.
Mi mente en la lejanía,
voz en el mas allá.
Una locura temprana
anhela libertad,
mientras observa cosas
que ya no están.
Inspiración.
Una vida.
el silencio:
Maquiavélico lugar
de polvosos maniquies,
ya cansados de enfrentar
a un auditorio de sombras...
La realidad.
Una fatiga.
Una cruz.
El perfume de una rosa
de pasajera quietud.
Dios!
Una flor contempla
a una humanidad borrosa
de inmenso dolor...
de lares menospreciados
por el amor.
Una lágrima.
Un mar.
Un pensamiento debate
entre locura y verdad.
Entre almas que se desgarran,
infierno por santidad.
Añoranza perdida en un clamor:
delirio en el infinito...
destello del corazon.
La locura.
Ilusión!
Un cautivo que canta
locamente una canción.
El tiempo,
humareda de recuerdos:
vieja jarra vacía
en la oscuridad del alma.
Un ave.
Una mirada hacia el mar.
Una nada silenciosa
en donde se esta y no esta.
Una sola noche eterna,
sin estrellas...
sin pensar...
solo se vive observando
cosas que ya no están.
Sólo se vive sonando,
con que todo acabara...
San Juan, Puerto Rico 1983
Vieja jarra sin llenar.
Una ventana con barras
que miran hacia el mar.
Un hilo de luz,
desnuda infiltración
abyecta y sin distancia.
Unas estrellas sin brillo
que parecen no estar.
Una vieja telaraña
y unas ansias de volar
cuajan la soledad,
de este lugar tan lleno
de longevidad.
Un beso.
Una mirada al pasado.
Una triste navidad,
húmeda caricia...
Añoranza.
Mi mente en la lejanía,
voz en el mas allá.
Una locura temprana
anhela libertad,
mientras observa cosas
que ya no están.
Inspiración.
Una vida.
el silencio:
Maquiavélico lugar
de polvosos maniquies,
ya cansados de enfrentar
a un auditorio de sombras...
La realidad.
Una fatiga.
Una cruz.
El perfume de una rosa
de pasajera quietud.
Dios!
Una flor contempla
a una humanidad borrosa
de inmenso dolor...
de lares menospreciados
por el amor.
Una lágrima.
Un mar.
Un pensamiento debate
entre locura y verdad.
Entre almas que se desgarran,
infierno por santidad.
Añoranza perdida en un clamor:
delirio en el infinito...
destello del corazon.
La locura.
Ilusión!
Un cautivo que canta
locamente una canción.
El tiempo,
humareda de recuerdos:
vieja jarra vacía
en la oscuridad del alma.
Un ave.
Una mirada hacia el mar.
Una nada silenciosa
en donde se esta y no esta.
Una sola noche eterna,
sin estrellas...
sin pensar...
solo se vive observando
cosas que ya no están.
Sólo se vive sonando,
con que todo acabara...
San Juan, Puerto Rico 1983