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Cavilaciones

AUGUSTO SILVA ACEVEDO

Poeta veterano en MP
Pateándole la vida a la luna
y bebiendo rosas azules,
me desespero en un mar de amores
que no se plasman, acaricio todo
y torno a mis ansias floreadas
y llenas de pájaros también azules.

A veces siento tu piel en el terciopelo
de esos duraznos en flor y mis lágrimas,
que también me han abandonado,
prometen aflorar a mis mejillas...

Pero no lloro. Los cristales, amigos,
terciopelados de mis pupilas, tienen
en la esperanza, más vida y mi alma
es piano y arpa, que deambulan
por la vecindad de tu perro, aunque
éste no sepa de mi violín enamorado.

Cavilaciones de brujas y hechiceros
revuelven mi pensamiento y vuelvo
a patear al sol, para que avance más rápido.

Mi reloj repite la misma ruta
todos los meridianos y al día siguiente
las aves, por la mañana, me invitan
a conciliarme con Orfeo, que también
me ha abandonado.
Baco es inútil, todos los vinos del mundo
no son suficientes.

Solamente ser viento y volar deseo
y escabullirme del cautiverio
de esta soledad insolente,
que me mata y me atormenta...

Aún no llega el día... ¿Dónde están
tus manos y tus cabellos para adorarlos?
¿Y dónde tus labios, ¿¡peregrina mía!?

Pateando una lata, deambulo por una
calle sin nombre, ni números en un
vecindario que desconozco.

Una niña me ha regalado una sonrisa y eso,
es suficiente, para recordarte otra vez...

Augus”
 
Pateándole la vida a la luna
y bebiendo rosas azules,
me desespero en un mar de amores
que no se plasman, acarició todo
y torno a mis ansias floreadas
y llenas de pájaros también azules.

A veces siento tu piel en el terciopelo
de esos duraznos en flor y mis lágrimas,
que también me han abandonado,
prometen aflorar a mis mejillas...

Pero no lloro. Los cristales, amigos,
terciopelados de mis pupilas, tienen
en la esperanza, más vida y mi alma
es piano y arpa, que deambulan
por la vecindad de tu perro, aunque
éste no sepa de mi violín enamorado.

Cavilaciones de brujas y hechiceros
revuelven mi pensamiento y vuelvo
a patear al sol, para que avance más rápido.

Mi reloj repite la misma ruta
todos los meridianos y al día siguiente
las aves, por la mañana, me invitan
a conciliarme con Orfeo, que también
me ha abandonado.
Baco es inútil, todos los vinos del mundo
no son suficientes.

Solamente ser viento y volar deseo
y escabullirme del cautiverio
de esta soledad insolente,
que me mata y me atormenta...

Aun no llega el día... ¿Dónde están
tus manos y tus cabellos para adorarlos?
¿Y dónde tus labios, ¡Peregrina mía!?

Pateando una lata, deambulo por una
calle sin nombre, ni números en un
vecindario que desconozco.

Una niña me ha regalado una sonrisa y eso,
es suficiente, para recordarte otra vez...

Augus”

Buenos versos, con fuerza y dirección.
Hago unas pequeñas correcciones, que brille más tu poema.
Abrazos y un beso,:::hug:::
 

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