Cede el sol
a la figura del árbol.
Tras el biombo de montañas
de su corona de mármol
amarillo, se despoja.
El horizonte son calvos,
de rojiza luz,
de apagados cantos.
La negra cortina
se cierra en el medio.
Con lentejuelas de plata
que parecen espejos.
La luna a la sombra
de la higuera reposa.
El mar multiplica
el resplandor de las cosas.
Los sueños despiertan
cuando el cuerpo descansa.
Hacia las horas del día,
la noche se lanza.