Los demonios no son tan divertidos como aparentan.
A mí no me gusta padecer una esquizofrenia paranoide.
Je, je, je.
Sin embargo, hay gente que sí, se arrodilla ante Lucifer.
Por ejemplo, Albert Pike, que fue un eminente masón Illuminati.
Y quiso programar la caída de los zares, en Rusia. La I Guerra Mundial, el comunismo, la II Guerra Mundial, y además, el nuevo Estado de Israel, y la posterior contienda de judaísmo e Islam. Al parecer, los agentes Illuminati son perfectibilistas, o sea, habilidosos con la perfección. Y dominan a la perfección, el arte de someter a la Humanidad. Es fácil. Sólo tienes que coordinar bien tus movimientos. Las masas obedecen, sin chistar, dado que son débiles. El ser humano del planeta Tierra, es débil, pues apoya su Misericordia, en el Temor reverencial, y no en el conocimiento pleno. Entonces, como enunció el rey Salomón:
<< Los fuertes acaban dominando. >>
Pero fuertes, ¿ Mental o físicamente ?
Ya que más vale maña que fuerza.
De ahí que muchos artistas de nuestro tiempo, se tapen un ojo.
Se tapan un ojo, y eso simboliza que lo ven todo.
El ojo de Horus: El ojo que todo lo ve.
Lo cuál nos lleva al Ormus o Manná egipcio: Oro, rodio e iridio monoatómicos.
Pero este tema es muy reciente.
Lo descubrió David Hudson, en su finca, en 1975.
Es el elixir de la eterna Juventud.