mariano dupont
Poeta fiel al portal
CELESTE Y BLANCA
En la tarde brasilera
verde y amarilla
va una nube blanca
bogando en el azur.
Una nube blanca
con su cara de algodón
con banda celeste
en el corazón
que trae alegría
y sonrisas
con su palidez de cartón.
El Sol muestra sus ojos
de fuego
para dar luz al pasto verde
donde corre la pelota
entre piernas caprichosas
y gambetas ostentosas.
Juegan los muchachos
con mi alma,
yo soy el que los ama,
y soy el que los mira;
y ellos tienen en la galera
para mostrarme
mil conejos
que se hacen goles.
Que vengan de la magia
hadas y duendes
de la eternidad
a jugar a la pelota
con mis muchachos
que con el alma
celeste y blanca
ganan con alma franca.
Que vengan a darles
sus favores
para que el día trece
sean, si el diablo
y el teuton no median
del mundo los mejores.
....................................
En la tarde brasilera
verde y amarilla
va una nube blanca
bogando en el azur.
Una nube blanca
con su cara de algodón
con banda celeste
en el corazón
que trae alegría
y sonrisas
con su palidez de cartón.
El Sol muestra sus ojos
de fuego
para dar luz al pasto verde
donde corre la pelota
entre piernas caprichosas
y gambetas ostentosas.
Juegan los muchachos
con mi alma,
yo soy el que los ama,
y soy el que los mira;
y ellos tienen en la galera
para mostrarme
mil conejos
que se hacen goles.
Que vengan de la magia
hadas y duendes
de la eternidad
a jugar a la pelota
con mis muchachos
que con el alma
celeste y blanca
ganan con alma franca.
Que vengan a darles
sus favores
para que el día trece
sean, si el diablo
y el teuton no median
del mundo los mejores.
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