Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
21-5-2014 Celinda
(A mi morenaza del alma)
¡Opa! Mi amor. ¡Gózalo! Ahora es mi turno.
¡Clásico! Quiero que sepas por este nocturno,
que hay noches como esta, que no se lo que digo.
Que ellas, ni con toda la beldad de sus estrellas,
- indiscutiblemente - a nuestros ojos tan bellas,
osarían por un instante igualarse contigo.
Porque no habrá a mi alrededor estrella más linda
que tú, - mi dulce amada y preciosa Celinda.
Ya que tú, resguardas como propio en tu interior,
la hermosura de tu ser. El fuego del amor.
La fuerza al amar que otras no logran tener,
y te convierte en la más hermosa mujer.
¡Sé feliz! Hoy y siempre mi dulce bien ¡Celinda!
Mañana, cuando ya no me recuerdes siquiera;
escucharás un surruro al cruzar la acera...
Seré yo que al verte a lo lejos, diré: ¡ Qué linda
es todavía! Me enjugaré una lágrima indiscreta,
y te irás, sin saber de mi amor por ti, de poeta.
Autor. Rogelio Miranda
(A mi morenaza del alma)
¡Opa! Mi amor. ¡Gózalo! Ahora es mi turno.
¡Clásico! Quiero que sepas por este nocturno,
que hay noches como esta, que no se lo que digo.
Que ellas, ni con toda la beldad de sus estrellas,
- indiscutiblemente - a nuestros ojos tan bellas,
osarían por un instante igualarse contigo.
Porque no habrá a mi alrededor estrella más linda
que tú, - mi dulce amada y preciosa Celinda.
Ya que tú, resguardas como propio en tu interior,
la hermosura de tu ser. El fuego del amor.
La fuerza al amar que otras no logran tener,
y te convierte en la más hermosa mujer.
¡Sé feliz! Hoy y siempre mi dulce bien ¡Celinda!
Mañana, cuando ya no me recuerdes siquiera;
escucharás un surruro al cruzar la acera...
Seré yo que al verte a lo lejos, diré: ¡ Qué linda
es todavía! Me enjugaré una lágrima indiscreta,
y te irás, sin saber de mi amor por ti, de poeta.
Autor. Rogelio Miranda
Última edición: