abcd
Poeta adicto al portal
Entonces pañuelo de tiempo,
el cuerpo muta
y los innecesarios salen a la luz por amor.
En el deterioro de todo lo explicable,
lo práctico asume un nuevo concepto.
Definiciones:
Entonces ya no es un tiempo o una ocasión,
ni es una obvia consecuencia,
paso a ser un descargo inconsecuente,
una forma de entrar al vacío del interlocutor
con cierta benevolencia.
Falsa invitación implícita,
inviable,
desacreditadora de confianza para el emisor.
Pañuelo, prenda en extinción,
ataúd de lágrimas y rostro de ella a la vez.
Será porque no tengo uno,
será porque lo usaría para ahorcarme.
*Todo sarcasmo es inútil en un soliloquio.
Tiempo, el tiempo es un arte macabro que nunca empieza,
que nunca acaba,
no depende del caminar, ni del correr,
ni siquiera si uno se arrastra puede dejarlo a un lado.
La velocidad de la luz es el olvido para él,
porque si fueses una persona tiempo,
tu herida sería recordar que tus manos a la inversa
no podrían matarte, ni quitarte el pasado.
Al recipiente de nuestros efectos le llamamos cuerpo,
su molde lo impone la sociedad en nuestra mente.
Aunque lo realmente importante sería destacar a los espejos,
ellos deberían explotar, o hablar, pero eso es casi lo mismo.
La idea de cuerpo confunde a eso que entendemos por sentimiento,
el sentido del mismo es su universo finito en un espacio también finito.
Es simple, debería ser lo único que podemos entender,
y por suerte no lo es.
Mutar refiere al desorden interior exteriorizado,
cada cual asume el dolor con una consonante distinta,
a todo le ponemos un nombre
y todo cambio es religión, al menos por unos días.
Innecesarios somos el noventa y nueve por ciento de la población,
con o sin estímulos, eso es indiferente,
el único ser necesario es por desgracia, uno mismo,
quien no lo pueda digerir es un frasco vacío.
Pero es tan hermosa la devoción hacia otro ser.
En realidad, es más hermoso que ese ser nos acepte
en ese uno por ciento y cargar con esa cruz es melancolía altruista.
Salir es muchas veces entrar,
oscilar en un intercambio de intenciones nos detiene,
nos hace dudar del sofoco de estar vivos
y golpeamos la mesa sin autoridad
para preguntar, ¿es hoy que debo abandonar?.
Salir, huir, es siempre el camino fácil,
el correcto para todas las ellas del mundo.
Lo que nos vuelve dichosos
es la capacidad de reflectar luz en la oscuridad.
Lo bueno, lo inmenso, lo extraordinario a nivel del alma
es ese proceso que mueve el pecho
y que hace que otro ser necesite nuestra mirada, nuestra palabra,
nuestra forma de asesinar la realidad con un abrazo.
Luz nunca puede referir a un algo físico.
Amor, debe ser el término con mayor cantidad de acepciones,
es decir, cada ser tiene su propia expiación hormonal sentimental.
La relación en mi caso se remite a una cantidad de reacciones equívocas,
voy a gritar: Soga, pastilla, Constanza,
escalera, nudo, nube, Rocío,
sed, perdón, soledad, poesía.
Voy a decir en voz baja: Música, silencio, contemplar,
juego, sol, alquimia, verdad,
caos, literatura,
los libros son amor,
el color negro, el rojo, el azul,
el verde también.
El deterioro es la erosión de lo que el sueño anunció como aurora,
cualquier vestigio de sana humanidad es inconsciente.
Las faldas cortas se llevan una milésima parte de la memoria,
las canciones con el ombligo hacia afuera
y las hormigas con cartas en la espalda otra milésima se llevan también.
Cuando nos referimos a un todo
casi siempre lo asociamos al no tener nada
y a fin de cuentas son lo mismo.
Las ganas de jugar deberían ser las herramientas
para completar ese vacío que significa
creer que siempre nos falta algo.
Lo explicable generalmente no se siente,
es un tropiezo en la imaginación ajena,
una catarsis incolora donde el pez no vuela
y el acertijo descifrado carece entonces de disfraz.
Lo práctico es sobredosis interactiva,
como lograr pintar el escenario sin un movimiento demás.
El destino nunca es práctico,
ya que depende de experimentos con hombres que no saben armar el amor.
Por eso debemos encapsular las novedades en quienes realmente conocemos,
aunque es imposible,
aunque es triste y aburrido el espantarnos en las sorpresas.
Asumir es rendirse a ficciones no ficcionadas,
elevar el asunto de entregarse
no es tan simple como afirmar que son superficiales
dos seres que se atraen por el nexo de leer a García Márquez.
Cuesta demasiado discernir entre decisión tomada y decisión aceptada,
es incoherencia desear no abrir el corazón para otro ser sin corazón.
el cuerpo muta
y los innecesarios salen a la luz por amor.
En el deterioro de todo lo explicable,
lo práctico asume un nuevo concepto.
Definiciones:
Entonces ya no es un tiempo o una ocasión,
ni es una obvia consecuencia,
paso a ser un descargo inconsecuente,
una forma de entrar al vacío del interlocutor
con cierta benevolencia.
Falsa invitación implícita,
inviable,
desacreditadora de confianza para el emisor.
Pañuelo, prenda en extinción,
ataúd de lágrimas y rostro de ella a la vez.
Será porque no tengo uno,
será porque lo usaría para ahorcarme.
*Todo sarcasmo es inútil en un soliloquio.
Tiempo, el tiempo es un arte macabro que nunca empieza,
que nunca acaba,
no depende del caminar, ni del correr,
ni siquiera si uno se arrastra puede dejarlo a un lado.
La velocidad de la luz es el olvido para él,
porque si fueses una persona tiempo,
tu herida sería recordar que tus manos a la inversa
no podrían matarte, ni quitarte el pasado.
Al recipiente de nuestros efectos le llamamos cuerpo,
su molde lo impone la sociedad en nuestra mente.
Aunque lo realmente importante sería destacar a los espejos,
ellos deberían explotar, o hablar, pero eso es casi lo mismo.
La idea de cuerpo confunde a eso que entendemos por sentimiento,
el sentido del mismo es su universo finito en un espacio también finito.
Es simple, debería ser lo único que podemos entender,
y por suerte no lo es.
Mutar refiere al desorden interior exteriorizado,
cada cual asume el dolor con una consonante distinta,
a todo le ponemos un nombre
y todo cambio es religión, al menos por unos días.
Innecesarios somos el noventa y nueve por ciento de la población,
con o sin estímulos, eso es indiferente,
el único ser necesario es por desgracia, uno mismo,
quien no lo pueda digerir es un frasco vacío.
Pero es tan hermosa la devoción hacia otro ser.
En realidad, es más hermoso que ese ser nos acepte
en ese uno por ciento y cargar con esa cruz es melancolía altruista.
Salir es muchas veces entrar,
oscilar en un intercambio de intenciones nos detiene,
nos hace dudar del sofoco de estar vivos
y golpeamos la mesa sin autoridad
para preguntar, ¿es hoy que debo abandonar?.
Salir, huir, es siempre el camino fácil,
el correcto para todas las ellas del mundo.
Lo que nos vuelve dichosos
es la capacidad de reflectar luz en la oscuridad.
Lo bueno, lo inmenso, lo extraordinario a nivel del alma
es ese proceso que mueve el pecho
y que hace que otro ser necesite nuestra mirada, nuestra palabra,
nuestra forma de asesinar la realidad con un abrazo.
Luz nunca puede referir a un algo físico.
Amor, debe ser el término con mayor cantidad de acepciones,
es decir, cada ser tiene su propia expiación hormonal sentimental.
La relación en mi caso se remite a una cantidad de reacciones equívocas,
voy a gritar: Soga, pastilla, Constanza,
escalera, nudo, nube, Rocío,
sed, perdón, soledad, poesía.
Voy a decir en voz baja: Música, silencio, contemplar,
juego, sol, alquimia, verdad,
caos, literatura,
los libros son amor,
el color negro, el rojo, el azul,
el verde también.
El deterioro es la erosión de lo que el sueño anunció como aurora,
cualquier vestigio de sana humanidad es inconsciente.
Las faldas cortas se llevan una milésima parte de la memoria,
las canciones con el ombligo hacia afuera
y las hormigas con cartas en la espalda otra milésima se llevan también.
Cuando nos referimos a un todo
casi siempre lo asociamos al no tener nada
y a fin de cuentas son lo mismo.
Las ganas de jugar deberían ser las herramientas
para completar ese vacío que significa
creer que siempre nos falta algo.
Lo explicable generalmente no se siente,
es un tropiezo en la imaginación ajena,
una catarsis incolora donde el pez no vuela
y el acertijo descifrado carece entonces de disfraz.
Lo práctico es sobredosis interactiva,
como lograr pintar el escenario sin un movimiento demás.
El destino nunca es práctico,
ya que depende de experimentos con hombres que no saben armar el amor.
Por eso debemos encapsular las novedades en quienes realmente conocemos,
aunque es imposible,
aunque es triste y aburrido el espantarnos en las sorpresas.
Asumir es rendirse a ficciones no ficcionadas,
elevar el asunto de entregarse
no es tan simple como afirmar que son superficiales
dos seres que se atraen por el nexo de leer a García Márquez.
Cuesta demasiado discernir entre decisión tomada y decisión aceptada,
es incoherencia desear no abrir el corazón para otro ser sin corazón.