Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
Extraviada entre rústicas tertulias
mi pecho se desgarra en la choza
donde las campanas gimen
ante la relampagueante mortaja.
.
Historias del mediodía se desvanecen
en los vagabundos cementerios
donde descansan los océanos tristes
y los rocíos enloquecidos por lamentos.
.
Lamentos que andan por colinas vacías
adulterando con amargas cobardías,
inclinando sus almas al infierno sombrío
que tortura con la confusión estrepitosa.
.
En lo profundo de la soledad sangrienta
mi flor rosa yace en la penumbra
de los túmulos melancólicos de mi mirada
y en la suavidad de mi pálida lozanía.
.
Baño mis huesos con gritos nocturnos,
mi cuerpo es enterrado con cautivos sueños,
levanto mi rostro, ¡no hay escape!
Mi último aliento, lo dedico a mis miedos.
mi pecho se desgarra en la choza
donde las campanas gimen
ante la relampagueante mortaja.
.
Historias del mediodía se desvanecen
en los vagabundos cementerios
donde descansan los océanos tristes
y los rocíos enloquecidos por lamentos.
.
Lamentos que andan por colinas vacías
adulterando con amargas cobardías,
inclinando sus almas al infierno sombrío
que tortura con la confusión estrepitosa.
.
En lo profundo de la soledad sangrienta
mi flor rosa yace en la penumbra
de los túmulos melancólicos de mi mirada
y en la suavidad de mi pálida lozanía.
.
Baño mis huesos con gritos nocturnos,
mi cuerpo es enterrado con cautivos sueños,
levanto mi rostro, ¡no hay escape!
Mi último aliento, lo dedico a mis miedos.