La Corporación
Poeta veterano
Frenopático Evaristo Corumelo,
11, Julio del año I de la Mar-Iguana
olía a vino
el día, mi camisa y tu piel
como las fotos viejas huelen al rancio
de aquellas habitaciones desesperadas
de tanta miseria.
el viejo puerco, caído el belfo,
corría tras las muchachas que lo merodeaban
y torpe rodaba por el suelo.
sucia la camiseta de babas y vino,
rota el alma,
intentaba decir algo más allá
de su borrachera,
pero el no inventó el tiempo
y su lengua no se movía.
al arribar en su boca,
aquellos muslos de quince años
acumulaban todo el salobre
de los mares cuando el fuego,
y ardió el viejo,
sólo cenizas,
el sueño y las drogas.
yo a todos oía desde la foto
menos al viejo,
que intentaba decir algo,
pero el veredicto era claro,
borracho, libidinoso
le gustan las jovencitas:
linchadlo.
todo lo que quedó fue ceniza
todo de muy buen olor
y alguna foto que todavía sabe a vino.
Roger Nelson
11, Julio del año I de la Mar-Iguana
olía a vino
el día, mi camisa y tu piel
como las fotos viejas huelen al rancio
de aquellas habitaciones desesperadas
de tanta miseria.
el viejo puerco, caído el belfo,
corría tras las muchachas que lo merodeaban
y torpe rodaba por el suelo.
sucia la camiseta de babas y vino,
rota el alma,
intentaba decir algo más allá
de su borrachera,
pero el no inventó el tiempo
y su lengua no se movía.
al arribar en su boca,
aquellos muslos de quince años
acumulaban todo el salobre
de los mares cuando el fuego,
y ardió el viejo,
sólo cenizas,
el sueño y las drogas.
yo a todos oía desde la foto
menos al viejo,
que intentaba decir algo,
pero el veredicto era claro,
borracho, libidinoso
le gustan las jovencitas:
linchadlo.
todo lo que quedó fue ceniza
todo de muy buen olor
y alguna foto que todavía sabe a vino.
Roger Nelson
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