CENOTAFIO
Como vestal que espera el sacrificio
como hiriente nocturna escolopendra
como fatiga que no acarrea trabajo
al final de los caminos tú
mi cenotafio.
Escapada de la noche hemisférica
la estrella fulgurante y semieterna
huyó de las praderas sin oriente
buscó la paz y su silencio sin morir, allí
en mi cenotafio.
Páginas ya denostadas antes de escritas
mi vida osciló entre la semántica y la dicha
ardientes cadáveres muchas de ellas
ocuparon en mi ignorada ausencia
mi cenotafio.
Repliego mi espíritu sobre él mismo
oigo llegar las trirremes presurosas
o gritos de heridos deleznables
que vigilan con la sangre de sus ojos
mi cenotafio.
Cuánta lluvia de espumas irisadas
cuántas tejas que ocultan adulterios
cuántas noches de insomnios solitarios
en carcelarias vigilias sin aurora, aquí
en mi cenotafio.
Si tan sólo un puñado de cenizas
resumen de mi vida irreverente
ocupase un mínimo rincón, aquí
en mi cenotafio...
Ilust.: Mi cenotafio junto al mar. (Foto: google)
Como vestal que espera el sacrificio
como hiriente nocturna escolopendra
como fatiga que no acarrea trabajo
al final de los caminos tú
mi cenotafio.
Escapada de la noche hemisférica
la estrella fulgurante y semieterna
huyó de las praderas sin oriente
buscó la paz y su silencio sin morir, allí
en mi cenotafio.
Páginas ya denostadas antes de escritas
mi vida osciló entre la semántica y la dicha
ardientes cadáveres muchas de ellas
ocuparon en mi ignorada ausencia
mi cenotafio.
Repliego mi espíritu sobre él mismo
oigo llegar las trirremes presurosas
o gritos de heridos deleznables
que vigilan con la sangre de sus ojos
mi cenotafio.
Cuánta lluvia de espumas irisadas
cuántas tejas que ocultan adulterios
cuántas noches de insomnios solitarios
en carcelarias vigilias sin aurora, aquí
en mi cenotafio.
Si tan sólo un puñado de cenizas
resumen de mi vida irreverente
ocupase un mínimo rincón, aquí
en mi cenotafio...
Ilust.: Mi cenotafio junto al mar. (Foto: google)