Cenotafios inmóviles-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cenotafios inmóviles

imbéciles estaciones derruidas

estancias dinamitadas por

emisiones de flatulencias esbeltas

y atroces carismas derrumbados

como hachas distinguidas y ecuménicos

desórdenes.

Vitales indolencias que absuelven

los légamos indigentes conmovidos

hasta las células dormidas, y en las raíces

blancas machacadas por la trituradora

de la erección, el tótem que espabila

y desarrolla su tuétano inconsecuente.

Coherencia de recipiente, me llenan

las venas los acogedores labios que vomitan

tus palabras, dirigiendo un cometa

de azules líneas estancadas.

Su frustrada y acometida estela vaporosa

y su manoseada vulva arrepentida

retorna con símbolos hasta la úlcera milagrosa,

blanca almendra, conjunciones de estrellas

y ecos retrógrados.

Apartados los signos del horóscopo

vuelven sus legajos económicos como un anochecer

de sangre en los márgenes más fríos

cangrejos como manoplas contra vientres friccionados.

El vello inverosímil de la abandonada barriga

transita por elementos de escanciadas copas vegetales,

oh, cómo me interesan tus recalcitrantes palabras, amigo!

Aquellas que me dieron respuesta a todos mis interrogantes:

cifra a cifra, cántico y loa, alabanza y epígrafe dormido

sobre tierras acartonadas, de antigua losa.

Dices, entre mis labios, las palabras ignorantes,

los vocablos soslayados, las virulentas emanaciones

que mi estómago apenas admite.

Dicen, pendientes, lóbulos, resarcimientos

políticas de niños indiferentes que atraviesan

las ambiguas atalayas de pino y acacia diversa.

Y todo está perfumado, por esa antiguo rencor

que sensibiliza las normas, que esculpe el cabello,

y dimana su estallido de gérmenes incorporados.

Veloces los relámpagos me inducen

crecen entre mis pies con bronca insinuación,

de escalpelo y dorado vestíbulo añorado, oh,

las impresionantes tetas del camino soportado!

Tengo la sensación de esta terminación concreta,

de estos pináculos indecisos, de esta indescifrable

promisión, de esta o aquella mano que enfanga

tus pasados logros, oh, caballo glorioso de eterna

y estática ráfaga!



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