Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con sólo tres flechas en tu carcaj,
lanzas una al centro del corazón,
sin ser cupido y das en el blanco de esa flor
del alma sumida mucho tiempo entre pétalos blancos.
Otra, con una mirada inerte, da plenamente en la
suavidad de la piel de mi amada, y la otra,
desbroza el antifaz que la ocultó largos días
y ahora abrió sus labios rojos, sensuales en su feraz
inclinación y en su postura religiosa,
inclinada adelante de la luna verde agua
adonde formó la cariátide.
Ahora, que has conseguido prevalecer ten
cuidado con el Cuervo que lastíma.
Ten cuidado con el pájaro malamente
herido y con el viaje al azar adonde cruzan
las mariposas del olvido y adonde duerme
esa estatua que te mira de soslayo a la
espera de culminar su destino trágico
lanzas una al centro del corazón,
sin ser cupido y das en el blanco de esa flor
del alma sumida mucho tiempo entre pétalos blancos.
Otra, con una mirada inerte, da plenamente en la
suavidad de la piel de mi amada, y la otra,
desbroza el antifaz que la ocultó largos días
y ahora abrió sus labios rojos, sensuales en su feraz
inclinación y en su postura religiosa,
inclinada adelante de la luna verde agua
adonde formó la cariátide.
Ahora, que has conseguido prevalecer ten
cuidado con el Cuervo que lastíma.
Ten cuidado con el pájaro malamente
herido y con el viaje al azar adonde cruzan
las mariposas del olvido y adonde duerme
esa estatua que te mira de soslayo a la
espera de culminar su destino trágico
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