Quizás el corazón no necesite
otro motor que el puro sentimiento
para lograr sensible movimiento
que la emoción motive y capacite.
No es posible que un rayo inhabilite
los recuerdos en su encaminamiento.
Recupera con fuerza el pensamiento,
permite que el dolor con él cohabite.
Como zombis seguimos caminando,
muertos vivos que nada resucita,
su alma en el vacío va vagando.
¿Quién puede abrir de nuevo aquella espita
que al corazón de amor vaya llenando?
¿Quién cerrará la herida que palpita?
otro motor que el puro sentimiento
para lograr sensible movimiento
que la emoción motive y capacite.
No es posible que un rayo inhabilite
los recuerdos en su encaminamiento.
Recupera con fuerza el pensamiento,
permite que el dolor con él cohabite.
Como zombis seguimos caminando,
muertos vivos que nada resucita,
su alma en el vacío va vagando.
¿Quién puede abrir de nuevo aquella espita
que al corazón de amor vaya llenando?
¿Quién cerrará la herida que palpita?