Despiertas al sol naciente, ya tu jornada comienza
cual hormiguita trabajas organizada y valiente.
Chapolera de mi tierra que alegras los cafetales
con tu precioso ropaje de blusa y encaje blanco
tu falda de grandes vuelos se asemeja en sus colores
a los jardines del campo con esas preciosas flores,
llevas tu canasto al cinto donde recoges los frutos de tu
cafeto maduro, rodeando tu cintura aquel blanco delantal
adornado con encajes, llevas pañuelo floreado decorando
tu cabeza que hace juego con tu falda semejante a
los jardines de mi tierra cafetera, sobre la tierra que pisas
las alpargatas de fique que cubren tus pies cansados.
Vuelve suave la jornada que difícil y dura es, se escuchan
tus cantares como coros celestiales y tu sonrisa ilumina
aquellos bellos paisajes.
El ocaso te acompaña terminando la jornada y no pierdes la
alegría a pesar de tu cansancio, llegas a tu morada
esperando descansar, que mañana al sol naciente ya tu jornada comienza.
Luisa Maria Caro H.
cual hormiguita trabajas organizada y valiente.
Chapolera de mi tierra que alegras los cafetales
con tu precioso ropaje de blusa y encaje blanco
tu falda de grandes vuelos se asemeja en sus colores
a los jardines del campo con esas preciosas flores,
llevas tu canasto al cinto donde recoges los frutos de tu
cafeto maduro, rodeando tu cintura aquel blanco delantal
adornado con encajes, llevas pañuelo floreado decorando
tu cabeza que hace juego con tu falda semejante a
los jardines de mi tierra cafetera, sobre la tierra que pisas
las alpargatas de fique que cubren tus pies cansados.
Vuelve suave la jornada que difícil y dura es, se escuchan
tus cantares como coros celestiales y tu sonrisa ilumina
aquellos bellos paisajes.
El ocaso te acompaña terminando la jornada y no pierdes la
alegría a pesar de tu cansancio, llegas a tu morada
esperando descansar, que mañana al sol naciente ya tu jornada comienza.
Luisa Maria Caro H.