Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las cortinas se rizan fácilmente
con pinzas para descalabrar, los
encajes descansan sobre
tapas de iris eso, si no
les dio tortícolis.
Ranas que flotan en rajaduras
del pan, muchos vicios se
hacen uno solo con los pasados
que se diferencian el uno del otro
por las etiquetas de los frascos
redondos, cuadrados y los hexágonos
se diluyen con la luz que despiden
los relojes, los espejos.
Hoy comí un pastel de grenetina
hoy no comí hielos derretidos
en el fragmento sensorial que
olvidó sus maquillajes de baja
categoría en una cuna hecha con
labiales que parecen
pétalos guisados.
Amanece el fulgor carcomido
como si fueran amaneceres
con hoyos llenos de cocinas
con bolsas verdes amarillas
y blancas, el piso está
sucio de cochambre, vienen
las aburridas de la vida
de las vidas, el hombre no
tiene permitido creer en
otros reyes, más que en el
de siempre.
Pero el siempre se volvió
el eterno, el eterno se volvió
el de nunca, el de nunca se volvió
el maligno, el maligno siempre
retoza en ollas de peltre
y las tiendas donde riegan
los orificios rotos, nunca
cierran.
Yo cuando voy con Irving él
sonríe y se queda bien callado
sólo me oye mis tormentos inventados
entonces me mete unas sondas
y la sangre igual brota, a carcajadas
a lágrimas secas guardadas como
cuando esa vieja que está necia
que se tiro al piso a propósito y nunca
fue levantada.
Las tardes en mi jardín son tan
extrañas, por que yo no tengo
flores creciendo, sólo toros y criollos
corriendo, yo no tengo muchos árboles
sólo dos que no dan sombra y que
mutan con los olores del humo
y de la canción que rezan en la
iglesia del barrio, donde dicen que
los gusanos se comerán los cometas
y todas esas cosas para alejar a las
gentes de cabezas rotas que se ponen
unas roscas y atornillan su cementerio.
Los arlequines vienen y van en el andar
cotidiano, no visten de trajes coloridos
ni son tan sabios, ellos charlan proezas
nunca realizadas son historias de amor
que se lavan en lavaderos y en una casa
muy pobre.
Colores ocres que tienen los mosaicos
reposados, yo nunca he visto a lotar
ni a luxor pero si he ido al cacino
del paralelo que se junta sólo en unos
osos de peluche que han botado a la basura
cuando a la vieja ( a esa vieja) La botaron
de su casa.
Los arlequines duermen en las banquetas
van pidiendo dinero y siguen charlando
charlatanerías de brujas y diamantes
como esos locales pequeños en medio
del centro, donde el pavimento se pone
liso de tanto ajetreo.
Todos los pentágonos se hacen de
garbanzos secos, tierras secas
tierras de azúcar moscabada donde
los arlequines son blancos y de agua
purificada y de todos modos siguen
charlando en mesas redondas y negras
con un florero morado, con flores moradas
con un caballito artesanal azulado, ahí
ahí mismo, los arlequines están recitando
que el viejo, que la vieja, que la tía y que
el tío, están cambiando.
Los arlequines caminan despacio con
cuentos múltiples, de asesinatos
de sombríos reencuentros...Y los ninjas
del misterio se bañan con sopa de fideos
envueltos en aluminios usurpados de
sesos finales trágicos.
Arlequines gritando.
''Ruidos de vasos, copas, pies...Arlequines, arlequines...Charlando''.
con pinzas para descalabrar, los
encajes descansan sobre
tapas de iris eso, si no
les dio tortícolis.
Ranas que flotan en rajaduras
del pan, muchos vicios se
hacen uno solo con los pasados
que se diferencian el uno del otro
por las etiquetas de los frascos
redondos, cuadrados y los hexágonos
se diluyen con la luz que despiden
los relojes, los espejos.
Hoy comí un pastel de grenetina
hoy no comí hielos derretidos
en el fragmento sensorial que
olvidó sus maquillajes de baja
categoría en una cuna hecha con
labiales que parecen
pétalos guisados.
Amanece el fulgor carcomido
como si fueran amaneceres
con hoyos llenos de cocinas
con bolsas verdes amarillas
y blancas, el piso está
sucio de cochambre, vienen
las aburridas de la vida
de las vidas, el hombre no
tiene permitido creer en
otros reyes, más que en el
de siempre.
Pero el siempre se volvió
el eterno, el eterno se volvió
el de nunca, el de nunca se volvió
el maligno, el maligno siempre
retoza en ollas de peltre
y las tiendas donde riegan
los orificios rotos, nunca
cierran.
Yo cuando voy con Irving él
sonríe y se queda bien callado
sólo me oye mis tormentos inventados
entonces me mete unas sondas
y la sangre igual brota, a carcajadas
a lágrimas secas guardadas como
cuando esa vieja que está necia
que se tiro al piso a propósito y nunca
fue levantada.
Las tardes en mi jardín son tan
extrañas, por que yo no tengo
flores creciendo, sólo toros y criollos
corriendo, yo no tengo muchos árboles
sólo dos que no dan sombra y que
mutan con los olores del humo
y de la canción que rezan en la
iglesia del barrio, donde dicen que
los gusanos se comerán los cometas
y todas esas cosas para alejar a las
gentes de cabezas rotas que se ponen
unas roscas y atornillan su cementerio.
Los arlequines vienen y van en el andar
cotidiano, no visten de trajes coloridos
ni son tan sabios, ellos charlan proezas
nunca realizadas son historias de amor
que se lavan en lavaderos y en una casa
muy pobre.
Colores ocres que tienen los mosaicos
reposados, yo nunca he visto a lotar
ni a luxor pero si he ido al cacino
del paralelo que se junta sólo en unos
osos de peluche que han botado a la basura
cuando a la vieja ( a esa vieja) La botaron
de su casa.
Los arlequines duermen en las banquetas
van pidiendo dinero y siguen charlando
charlatanerías de brujas y diamantes
como esos locales pequeños en medio
del centro, donde el pavimento se pone
liso de tanto ajetreo.
Todos los pentágonos se hacen de
garbanzos secos, tierras secas
tierras de azúcar moscabada donde
los arlequines son blancos y de agua
purificada y de todos modos siguen
charlando en mesas redondas y negras
con un florero morado, con flores moradas
con un caballito artesanal azulado, ahí
ahí mismo, los arlequines están recitando
que el viejo, que la vieja, que la tía y que
el tío, están cambiando.
Los arlequines caminan despacio con
cuentos múltiples, de asesinatos
de sombríos reencuentros...Y los ninjas
del misterio se bañan con sopa de fideos
envueltos en aluminios usurpados de
sesos finales trágicos.
Arlequines gritando.
''Ruidos de vasos, copas, pies...Arlequines, arlequines...Charlando''.
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