Ella es así toda modosita, alimentando las miradas con su contonear serpentino, se llena de orgullo al sentir que los atisbos traspasan su seda casi transparente,su sonrisa pícara incita al delirio, camina con su andar desenvuelto, su pelo negro como azabache se mueve insolente al compás de sus pasos, reclama al viento mas fuerza en su soplido que la permita azuzar las miradas candentes de los chicos del barrio vecino...
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