F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Chocheando
Voy a referir, como si fuera un cuento,
algo gracioso que merecía serlo y no lo es.
Nació un feliz mes de enero
de este siglo. Pues bien,
todos sentimos, cuando nació, inquietud por verlo,
¡como era menester!,
y nos pareció... no tan sólo guapo, sino bueno
y más gracioso y más dulce que la miel.
Con el paso del tiempo
(dos años y medio, es poco tiempo para tanto saber)
fuimos apreciando todos su ingenio,
su sensatez,
¡y su precoz y pícaro razonamiento
se dejaba entrever!
Nadie es más curioso que mi nieto,
todo es nuevo para él.
Por eso, señalando con su dedo,
«-¿Esto qué es?»
pregunta inquisidor con dulce gesto.
¡Quiere saber!
y pregunta de nuevo
una y otra vez..
Y si le dices lo que es aquello
o le explicas algo que crees que puede entender...
sin darte ni el más mínimo resuello
él pregunta: «¿Por qué?», y «¿Por qué?, y «¿Por qué?,
Cada día que pasa tiene mayor empeño
por conocer.
Estoy bien convencido que mi nieto
poniendo ese interés
llegará a ser con el tiempo,
consejero del Rey,
ni nada más, ni nada menos...
o cuanto se proponga ser.
Y como ejemplo
y refuerzo argumental, también,
como su hermano lloró de noche con desconsuelo,
a los Reyes Magos que van a Belén,
les ha pedido, (según dijo a su abuelo),
que traigan un chupete a su hermano, para que duerma bien.
¡¡¡Y sólo tiene dos años y medio!!!
¡¿Qué hará, Dios mío, cuando tenga tres?!
algo gracioso que merecía serlo y no lo es.
Nació un feliz mes de enero
de este siglo. Pues bien,
todos sentimos, cuando nació, inquietud por verlo,
¡como era menester!,
y nos pareció... no tan sólo guapo, sino bueno
y más gracioso y más dulce que la miel.
Con el paso del tiempo
(dos años y medio, es poco tiempo para tanto saber)
fuimos apreciando todos su ingenio,
su sensatez,
¡y su precoz y pícaro razonamiento
se dejaba entrever!
Nadie es más curioso que mi nieto,
todo es nuevo para él.
Por eso, señalando con su dedo,
«-¿Esto qué es?»
pregunta inquisidor con dulce gesto.
¡Quiere saber!
y pregunta de nuevo
una y otra vez..
Y si le dices lo que es aquello
o le explicas algo que crees que puede entender...
sin darte ni el más mínimo resuello
él pregunta: «¿Por qué?», y «¿Por qué?, y «¿Por qué?,
Cada día que pasa tiene mayor empeño
por conocer.
Estoy bien convencido que mi nieto
poniendo ese interés
llegará a ser con el tiempo,
consejero del Rey,
ni nada más, ni nada menos...
o cuanto se proponga ser.
Y como ejemplo
y refuerzo argumental, también,
como su hermano lloró de noche con desconsuelo,
a los Reyes Magos que van a Belén,
les ha pedido, (según dijo a su abuelo),
que traigan un chupete a su hermano, para que duerma bien.
¡¡¡Y sólo tiene dos años y medio!!!
¡¿Qué hará, Dios mío, cuando tenga tres?!
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