Dharma Lopez Saitua
Poeta recién llegado
Dos piedras que chocan y surge una chispa que una llama prende,
Las nuves que se rozan y crean un rayo,
Las ondas saliendo de la poesia de tus labios haciendo vibrar mi oido, y endulza mi calma.
Un puño golpea un rostro y una amistad se pierde.
El viento en la veleta, gira su sentido y le hace perder el norte.
Las ramas del bosque creando una suave cancion.
Las olas azotando la costa, erosiona el paisaje.
El iluso reciviendo una dosis de ralidad.
El momento tenso interrumpido por una carcajada nerviosa.
Dos coches colisionan, y la vida se torna muerte.
El wisky que riega el higado, y encharca las emociones.
"No eres tu, soy yo" y fluye aguamarina de esos parpados.
Un ferviente momento de caricias y emociones, silenciado con unos billetes.
La soledad quebrando tras un sentido abrazo.
Recuerdos que ya no volveran, a esa mente enferma.
La vejez y el temor a la muerte, urañan la mente.
Porque chocar es parte de la vida, como lo es de la muerte.
Las nuves que se rozan y crean un rayo,
Las ondas saliendo de la poesia de tus labios haciendo vibrar mi oido, y endulza mi calma.
Un puño golpea un rostro y una amistad se pierde.
El viento en la veleta, gira su sentido y le hace perder el norte.
Las ramas del bosque creando una suave cancion.
Las olas azotando la costa, erosiona el paisaje.
El iluso reciviendo una dosis de ralidad.
El momento tenso interrumpido por una carcajada nerviosa.
Dos coches colisionan, y la vida se torna muerte.
El wisky que riega el higado, y encharca las emociones.
"No eres tu, soy yo" y fluye aguamarina de esos parpados.
Un ferviente momento de caricias y emociones, silenciado con unos billetes.
La soledad quebrando tras un sentido abrazo.
Recuerdos que ya no volveran, a esa mente enferma.
La vejez y el temor a la muerte, urañan la mente.
Porque chocar es parte de la vida, como lo es de la muerte.