Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unas veces calmo,
como la gota que horada la piedra,
otras vertiginoso,
como un viaje al centro de la tierra.
Siempre adictivo,
así es mi idilio con Ella.
Un año se cumple de hoy,
desde que, aquella tarde,
mirando al mar
-no podía ser de otra manera-
parí mi primer poema
y al hacerlo, me sentí poeta
-pido disculpas por ello-
¡Qué atrevimiento, qué osadía,
en vísperas del día grande
de las letras!
¡Ay! si Cervantes levantara la cabeza
Se volvía a meter en la tumba,
-estoy segura-
ante tamaña afrenta
He necesitado doce meses
y bastantes más de cien poemas
para adquirir la certeza
de que nunca podré llamarme Poeta,
pero te confieso, Poesía,
que necesito tu chute diario
de vida en vena.
Satisface casi lo mismo
-palabra de madre-
un parto de letras
que el parto de un hijo.
como la gota que horada la piedra,
otras vertiginoso,
como un viaje al centro de la tierra.
Siempre adictivo,
así es mi idilio con Ella.
Un año se cumple de hoy,
desde que, aquella tarde,
mirando al mar
-no podía ser de otra manera-
parí mi primer poema
y al hacerlo, me sentí poeta
-pido disculpas por ello-
¡Qué atrevimiento, qué osadía,
en vísperas del día grande
de las letras!
¡Ay! si Cervantes levantara la cabeza
Se volvía a meter en la tumba,
-estoy segura-
ante tamaña afrenta
He necesitado doce meses
y bastantes más de cien poemas
para adquirir la certeza
de que nunca podré llamarme Poeta,
pero te confieso, Poesía,
que necesito tu chute diario
de vida en vena.
Satisface casi lo mismo
-palabra de madre-
un parto de letras
que el parto de un hijo.