Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡No mi’hable
de topadas mano a mano!
¡Eso no es nada! Si sabré yo,
de dos contra uno y otros llegando
y yo, lomo contra el caballo,
¡contra cinco o diez igual,
la espalda guardando!
Contra jusiles: ¡facón!
Contra cañones: ¡tacuara!
¡Ansí supe en las patriadas
cuánto me valió la fe!
Y a más de trunfar, ya ve:
en mi mesma tierra gaucha,
como perro con guitarra
debo ladrar pa comer.
Y asina y todo, paisano,
como a lo gringo no ladro,
si no estorbo no me ven.
¡No mi’hable
de topadas mano a mano!
¡Eso no es nada! Si sabré yo,
de dos contra uno y otros llegando
y yo, lomo contra el caballo,
¡contra cinco o diez igual,
la espalda guardando!
Tumba o cicatrices,
criollos y contrarios
igual terminamos:
¡Hérues de la raza!
Luces de la causa
pa festejos patrios.
Dispués, tuito el año:
sombras pa'l deber
de los acomodaos.
¡Ansí que no mi’hable
de topadas mano a mano!
¡Eso no es nada! Si sabré yo,
de dos contra uno y otros llegando
y yo, lomo contra el caballo,
¡contra cinco o diez igual,
la espalda guardando!
………………………………
Espalda que apoyada
en sus derechos bien ganáos,
confiada y en descanso aura,
cebó nuestros caranchos.
Y ya ve: ¡vencidos por los maublas!
¡Ni mi’hable de…! Güeno, ya sabe.
de topadas mano a mano!
¡Eso no es nada! Si sabré yo,
de dos contra uno y otros llegando
y yo, lomo contra el caballo,
¡contra cinco o diez igual,
la espalda guardando!
Contra jusiles: ¡facón!
Contra cañones: ¡tacuara!
¡Ansí supe en las patriadas
cuánto me valió la fe!
Y a más de trunfar, ya ve:
en mi mesma tierra gaucha,
como perro con guitarra
debo ladrar pa comer.
Y asina y todo, paisano,
como a lo gringo no ladro,
si no estorbo no me ven.
¡No mi’hable
de topadas mano a mano!
¡Eso no es nada! Si sabré yo,
de dos contra uno y otros llegando
y yo, lomo contra el caballo,
¡contra cinco o diez igual,
la espalda guardando!
Tumba o cicatrices,
criollos y contrarios
igual terminamos:
¡Hérues de la raza!
Luces de la causa
pa festejos patrios.
Dispués, tuito el año:
sombras pa'l deber
de los acomodaos.
¡Ansí que no mi’hable
de topadas mano a mano!
¡Eso no es nada! Si sabré yo,
de dos contra uno y otros llegando
y yo, lomo contra el caballo,
¡contra cinco o diez igual,
la espalda guardando!
………………………………
Espalda que apoyada
en sus derechos bien ganáos,
confiada y en descanso aura,
cebó nuestros caranchos.
Y ya ve: ¡vencidos por los maublas!
¡Ni mi’hable de…! Güeno, ya sabe.
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