Ziler
Poeta recién llegado
Carcomiendo mi cabeza, cuestiono mis notables acciones que perjudican una tristeza infectada con su desidia. Ojeras de poesía maquillan mi cara mientras desecho en el suelo los poemas que abandoné.
Tengo que endurecer mi corazón, ya que las palabras que escribo son las que tú ya no sueles ver. Huérfanas de tus ojos, se graban en pieles blancas las nostalgias cicatrizadas que me acompañan en mi sillón.
Loable, la Muerte me perdona mi pecado, buscando su turno para acompañarme al olvido, volviendo mi lápiz un verdugo de su imagen, mientras la veo lentamente irse al infierno de mi libreta.
Tengo que endurecer mi corazón, ya que las palabras que escribo son las que tú ya no sueles ver. Huérfanas de tus ojos, se graban en pieles blancas las nostalgias cicatrizadas que me acompañan en mi sillón.
Loable, la Muerte me perdona mi pecado, buscando su turno para acompañarme al olvido, volviendo mi lápiz un verdugo de su imagen, mientras la veo lentamente irse al infierno de mi libreta.
Última edición: