aoz
Poeta recién llegado
ciclo amar
Seré juicio de los dioses recopilando lecciones,
dándolas limpias con el ardor de mi pasión.
Cada una, perdida o resignada, al vaivén
de la inseguridad y de personalidad cicatrizada
por la loba vida que nos miente.
Pero yo, como ídolo del amor
les alimento del corazón mi porción de alegría,
la paz interna escrita para su confidencia,
lo cierto y puro de sus bellezas.
No soy ladrón, juego el fuego de mis ojos,
tras la partida creo diosas, íntimas
con su fuego propio.
Y pierdo, parte de mí y gano
las bendiciones del jardín
que me dicta para otra flor marchitada
alzarla hasta los cielos, hermosas
vertiendo pétalos entre sus dedos.
Seré talento solo eso, instrumento,
crédulo cuando el sol las ciega
en sus delirios de grandeza, una a una,
tientan fingir el nunca,
y con nuevo rostro, y con nuevo cuerpo
se extinguen
entre los colmillos de la loba...
Gino Alexander Amaya
Seré juicio de los dioses recopilando lecciones,
dándolas limpias con el ardor de mi pasión.
Cada una, perdida o resignada, al vaivén
de la inseguridad y de personalidad cicatrizada
por la loba vida que nos miente.
Pero yo, como ídolo del amor
les alimento del corazón mi porción de alegría,
la paz interna escrita para su confidencia,
lo cierto y puro de sus bellezas.
No soy ladrón, juego el fuego de mis ojos,
tras la partida creo diosas, íntimas
con su fuego propio.
Y pierdo, parte de mí y gano
las bendiciones del jardín
que me dicta para otra flor marchitada
alzarla hasta los cielos, hermosas
vertiendo pétalos entre sus dedos.
Seré talento solo eso, instrumento,
crédulo cuando el sol las ciega
en sus delirios de grandeza, una a una,
tientan fingir el nunca,
y con nuevo rostro, y con nuevo cuerpo
se extinguen
entre los colmillos de la loba...
Gino Alexander Amaya
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