Ciclo-Vida
De mi amigo, el poeta Mauricio Fierro R.,
con quién comparto el gusto por la poesía
y el placer por pedalear.
I
En mi cabeza pedalean generaciones pasadas
Polvorientas articulaciones ya no acompañan sus atléticos deseos de volver a recorrer parques y nubes citadinas,
las dulces rutas asesinadas por la osteoporosis son huellas quejumbrosas que recuerdan en ceguera y lentitud un pasado de ventolera autónoma.
Mano a mano,
calmaron quejidos de cadenas vetustas
que oxidadas con antiguos sudores
fueron guardando bajo papel e ilusión los camellos con ruedas en espera del nuevo motor de carne y hueso.
Y despliego el polvoriento envoltorio
recogiendo rayos metálicos que ruegan ser pulidos
Y desato cadenas que estudian kinesiología
Desaireados neumáticos necesitan con urgencia respiración boca a boca
Y crujientes rodamientos claman sedientos un bocado de grasa negra.
Con mis muelas aprieto la última tuerca,
que orgullosa grita a las alturas la reencarnación
II
¡Ciclovías son mis venas!
y mi sangre deseosa de llegar a la meta
hierve en furia contra el humo petrolero
Pero el viento me recuerda la paz de mis ancestros,
la armonía de mi tiempo
y la libertad de mis rutas.
Y en ofrenda a la sabiduría de los muertos,
me acerco en rito de pedales
a sus camas de cemento
a mostrar lo novedoso
a reír de las caídas
relatar los nuevos tiempos.
De mi amigo, el poeta Mauricio Fierro R.,
con quién comparto el gusto por la poesía
y el placer por pedalear.
I
En mi cabeza pedalean generaciones pasadas
Polvorientas articulaciones ya no acompañan sus atléticos deseos de volver a recorrer parques y nubes citadinas,
las dulces rutas asesinadas por la osteoporosis son huellas quejumbrosas que recuerdan en ceguera y lentitud un pasado de ventolera autónoma.
Mano a mano,
calmaron quejidos de cadenas vetustas
que oxidadas con antiguos sudores
fueron guardando bajo papel e ilusión los camellos con ruedas en espera del nuevo motor de carne y hueso.
Y despliego el polvoriento envoltorio
recogiendo rayos metálicos que ruegan ser pulidos
Y desato cadenas que estudian kinesiología
Desaireados neumáticos necesitan con urgencia respiración boca a boca
Y crujientes rodamientos claman sedientos un bocado de grasa negra.
Con mis muelas aprieto la última tuerca,
que orgullosa grita a las alturas la reencarnación
II
¡Ciclovías son mis venas!
y mi sangre deseosa de llegar a la meta
hierve en furia contra el humo petrolero
Pero el viento me recuerda la paz de mis ancestros,
la armonía de mi tiempo
y la libertad de mis rutas.
Y en ofrenda a la sabiduría de los muertos,
me acerco en rito de pedales
a sus camas de cemento
a mostrar lo novedoso
a reír de las caídas
relatar los nuevos tiempos.