El calor y la libre brisa
anestesiaron mi piel.
La puerta se abre
dejando ver un camino difuso.
Todo puede estar presente en los sueños.
La luz naranja y azul del atardecer,
los árboles negros ya
se encaminan a la noche
dejando que la luna anide
entre las ramas finas.
La paz suave del sur
vuela por la sendita
que se engancha al pueblo.
Estoy sentada en el silencio
observando
como desaparece el día
disuelto en azul cobalto.
anestesiaron mi piel.
La puerta se abre
dejando ver un camino difuso.
Todo puede estar presente en los sueños.
La luz naranja y azul del atardecer,
los árboles negros ya
se encaminan a la noche
dejando que la luna anide
entre las ramas finas.
La paz suave del sur
vuela por la sendita
que se engancha al pueblo.
Estoy sentada en el silencio
observando
como desaparece el día
disuelto en azul cobalto.