IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Visitantes de la tierra,
alumbran a una vida consentida,
poco valen los milagros para ella,
en sus ojos, la certeza,
en su pecho, la mayor herida,
de saber que todo tiene finitud,
se resiste la daga,
aún cuando la presión es constante,
su vida se niega a huir,
sabe que esta realidad
es certeza y corazonada,
no habrá espacio para sembrar,
lo que aún con constancia,
siempre se perdió,
las lágrimas de su arrepentimiento,
ahora son firmamento,
detenido.
alumbran a una vida consentida,
poco valen los milagros para ella,
en sus ojos, la certeza,
en su pecho, la mayor herida,
de saber que todo tiene finitud,
se resiste la daga,
aún cuando la presión es constante,
su vida se niega a huir,
sabe que esta realidad
es certeza y corazonada,
no habrá espacio para sembrar,
lo que aún con constancia,
siempre se perdió,
las lágrimas de su arrepentimiento,
ahora son firmamento,
detenido.