Sofía Valera
Poeta recién llegado
Ciertas noches,
por no decir siempre
me vuelvo débil,
y empiezo a forjar historias
de nuestras extensas pláticas;
encontrando allí
tu lejano consuelo
y tu eco tras las nubes,
entonces enmudezco
por un momento,
y emigro hacia
lo que tanto quiero:
tu pecho para esquivar el frío,
duele esta soledad
donde me es necesario
pensar en ti,
-me torno a veces tan diminuta
dentro de estas paredes-,
al levantarme está tu fragancia,
al ir bajo la lluvia
creo sentir tus manos,
me canso de contar mis pasos,
de ver solo mi sombra,
nadie ve lo que tengo dentro,
ojalá y tú, me vieras...
pero eres tan efímero,
se me hace difícil escribir
porque no sé que final tendré.
Intento no mirar hacia atrás
pero vagamente
la melancolía me impulsa.
por no decir siempre
me vuelvo débil,
y empiezo a forjar historias
de nuestras extensas pláticas;
encontrando allí
tu lejano consuelo
y tu eco tras las nubes,
entonces enmudezco
por un momento,
y emigro hacia
lo que tanto quiero:
tu pecho para esquivar el frío,
duele esta soledad
donde me es necesario
pensar en ti,
-me torno a veces tan diminuta
dentro de estas paredes-,
al levantarme está tu fragancia,
al ir bajo la lluvia
creo sentir tus manos,
me canso de contar mis pasos,
de ver solo mi sombra,
nadie ve lo que tengo dentro,
ojalá y tú, me vieras...
pero eres tan efímero,
se me hace difícil escribir
porque no sé que final tendré.
Intento no mirar hacia atrás
pero vagamente
la melancolía me impulsa.
Última edición: