Luis_Videla
Poeta adicto al portal
Ciertos exquisitos perfumes
especialmente los franceses,
se adueñan de un recuerdo,
de tal manera que ni bien
se los distingue, uno puede
transformarlos en diadema,
o en ramillete de momentos.
Así lo decía Marcel Proust:
en el olfato reside la memoria.
Quizá por eso se infiltran,
se nos meten en los poros,
como invasores de la piel,
conquistan nuestro cuerpo
y allí perduran, persistentes.
Hay veces que ni siquiera
percibimos que están ahí,
que los llevamos puestos.
Es entonces el momento
cuando empezamos a olvidar,
a prescindir de su fragancia,
y nos resignamos a no usarlos.
especialmente los franceses,
se adueñan de un recuerdo,
de tal manera que ni bien
se los distingue, uno puede
transformarlos en diadema,
o en ramillete de momentos.
Así lo decía Marcel Proust:
en el olfato reside la memoria.
Quizá por eso se infiltran,
se nos meten en los poros,
como invasores de la piel,
conquistan nuestro cuerpo
y allí perduran, persistentes.
Hay veces que ni siquiera
percibimos que están ahí,
que los llevamos puestos.
Es entonces el momento
cuando empezamos a olvidar,
a prescindir de su fragancia,
y nos resignamos a no usarlos.
