Orfelunio
Poeta veterano en el portal
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Cimientos sin carreteras
Aquella flor en otoño
que tanto aroma dejaba,
aquellos campos de espera
en siembra de la esperanza.
Aquellos soles de fuego,
aquellos mares de niebla,
aquellos montes descuello,
aquellos ríos de piedra.
Aquel verdor de la hierba,
aquellos árboles quedos,
aquellos vientos de estepa,
aquellas ramas sombrías,
aquellas bravas maneras,
aquellas olas altivas,
aquellas alas de seda.
Aquello digo aquello son aceras,
aquello son el hombre
consumado con su mano,
con su implico y con su verso,
aquello son ombligo
la fuente del reverso,
aquello son obligo
obligación de lo disperso,
y sin embargo esconde,
más allá de aquí, ahí afuera
El ojo de un universo
habla en toda centella;
materia virgen de humano esfuerzo,
lunas, tierras y brasas ardiendo
son los reales infiernos,
los más puros conventos,
cimientos sin carreteras.
Cimientos sin carreteras
Aquella flor en otoño
que tanto aroma dejaba,
aquellos campos de espera
en siembra de la esperanza.
Aquellos soles de fuego,
aquellos mares de niebla,
aquellos montes descuello,
aquellos ríos de piedra.
Aquel verdor de la hierba,
aquellos árboles quedos,
aquellos vientos de estepa,
aquellas ramas sombrías,
aquellas bravas maneras,
aquellas olas altivas,
aquellas alas de seda.
Aquello digo aquello son aceras,
aquello son el hombre
consumado con su mano,
con su implico y con su verso,
aquello son ombligo
la fuente del reverso,
aquello son obligo
obligación de lo disperso,
y sin embargo esconde,
más allá de aquí, ahí afuera
El ojo de un universo
habla en toda centella;
materia virgen de humano esfuerzo,
lunas, tierras y brasas ardiendo
son los reales infiernos,
los más puros conventos,
cimientos sin carreteras.