Cinco minutos

Enev94

Poeta recién llegado
Estos lugares etílicos e inmorales me inspiran.

Puedes ver de todo aquí, todos buscan algo:

maridos insatisfechos buscando en otras bragas

noches ajenas a sus insoportables vidas conyugales,

las mujeres buscan tatuarse miradas y los hombres complacen

sus deseos guardando la esperanza de meterlas

en su cama hasta las cinco de la mañana. Por otro lado,

la anestesia del alcohol pareciera ser

la única salida para esos que han perdido la esperanza

escondidos en sus propias ruinas.

Yo solo me limito a sentarme en esta barra y observar:

es interesante ver como la gente se comporta aquí.

Todos buscan algo en este lugar que huele a tabaco,

a noche viva, a ron, a cerveza vacía, a presagio de resaca,

a noches con faldas eternas.

Ahí está ella. Me pregunto enseguida qué posibilidades

tendría un poeta de corta edad que apenas ha probado un leve sorbo

de la existencia, que aún cree que puede mermar su ardor

escribiendo unos cuantos poemas basados en hasta ahora una

prematura vida carente de sentido. Estoy bastante lejos, lo sé,

ella pareciera tener al menos treinta. Todo es difícil cuando las barreras

en la cabeza son altas, pero al diablo con eso,

estoy tan ebrio que podría levantarme de esta barra

y tomarla como algún grotesco animal, de su carne arrancar ese

vestido negro y como un cuchillo en la mantequilla clavar mi lujuria

en las entrañas de su ser, de su edén.

Las mujeres saben de la profunda mella que dejan

en la cabeza de un hombre el repertorio de trampas

mortales que la naturaleza les provee,

sabe que estoy un poco vuelto loco por ella, que mi cordura se esfumó

en algún momento,

tal vez entre el roce de mis labios con los cubos de hielo moribundos

de mi sexto trago de whisky a las rocas,

o cuando sus ojos gritaron de hambre y mis ebrios sentidos anhelaron

la clandestina experiencia venérea de enredarme

con ella bajo las sábanas en esta noche de abril.

Al final todos buscamos algo aquí, de mirada en mirada,

de trago en trago, de cama en cama. Mientras me levanto

de esta barra borracho y con algún extraño abultamiento en mi

entrepierna, pienso que la idea del amor es algo ambigua, mientras

algunos presumen el cadaver de sus amores eternos,

yo me volví a enamorar por cinco minutos.
 

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