tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta detrás de la malquerencia, es la otra cara de los residuos que orbitan elípticamente, e intentan generar un clima frágil en la periférica inductividad.
Se coloca como una simple mancha, sobre una tela magra y se redescubre alegre, aniquilando cada semilla de transformación en estructura y proyección.
El indeseo paranoico genera citas con la necedad acorralada a un costado del inconsciente. Sigue y promete someter a cuantos pueda, con su programa de mentiras implícitas de elaboración propia.
Acelera el trámite y ofusca cualquier toma de decisiones, que perjudique su plan.
Esta echo en base a una inconsistencia característica, que afín de cuentas, no prospera, o lo hace tímidamente.
Observa la rareza embravecida de libertad que soporta cualquier embate, lo hace desde un lugar soez, siempre lo hizo.
Opera bajo la supervisión de su desidia crónica y colérica.
Sabe que le queda poca vida útil, a su virulenta postura violenta y fascista, pero sigue denigrante por la vida, sometiendo por doquier, a quien se digne a escuchar su implante discursivo tremendista,
¿Acaso, no se escucha haciendo el mal?,
Se que se cree un vil desestabilizador, un golpista,
Y que solo es un bufón más en este circo cipayo.
Pero aunque sea odiosamente repulsivo, lo estaré esperando como ingenuo que soy, por si necesita una mano.
Se coloca como una simple mancha, sobre una tela magra y se redescubre alegre, aniquilando cada semilla de transformación en estructura y proyección.
El indeseo paranoico genera citas con la necedad acorralada a un costado del inconsciente. Sigue y promete someter a cuantos pueda, con su programa de mentiras implícitas de elaboración propia.
Acelera el trámite y ofusca cualquier toma de decisiones, que perjudique su plan.
Esta echo en base a una inconsistencia característica, que afín de cuentas, no prospera, o lo hace tímidamente.
Observa la rareza embravecida de libertad que soporta cualquier embate, lo hace desde un lugar soez, siempre lo hizo.
Opera bajo la supervisión de su desidia crónica y colérica.
Sabe que le queda poca vida útil, a su virulenta postura violenta y fascista, pero sigue denigrante por la vida, sometiendo por doquier, a quien se digne a escuchar su implante discursivo tremendista,
¿Acaso, no se escucha haciendo el mal?,
Se que se cree un vil desestabilizador, un golpista,
Y que solo es un bufón más en este circo cipayo.
Pero aunque sea odiosamente repulsivo, lo estaré esperando como ingenuo que soy, por si necesita una mano.