Nommo
Poeta veterano en el portal
Yo siempre he sido el mejor, el más fuerte, el más dotado...
Lástima que mis feligreses no se congreguen habitualmente, para adorarme.
No me ofrecen la otra mejilla, para que yo les dé una bofetada.
Ni el trasero, en el que podrían recibir estupendamente, la patada de la Iluminación.
Lo mío es fascinación.
El protagonismo de que hago gala, a veces, me trae por la calle de la Amargura.
Me adelantan, a pisotones, todos los monaguillos y curas.
Las monjas a la carrera, en estampida, me echan a un lado.
Y en la cuneta, mi Amor no puede ser multiplicado.
Como resultado, tengo la mente dividida, y padezco esquizofrenia.
Entonces, se me pone cara de simio, y me harto de yogur.
Estoy presente en el escaparate del zoológico. En una jaula magnífica. Soy la Bestia.
También, serpiente boa constrictor del Brasil. Y en el jardín del Edén,
tenté a Eva, para que mordiera la fruta prohibida, que pende del árbol de la ciencia del Bien y del Mal.
Estoy fatal. ¡ Necesito ayuda ! Una muchacha que tenga las bragas de oro.
Una mujer rolliza que le ponga turbante en la testa, a este moro.
¡ Por favor ! Seré humilde. Os lo prometo.
Seré como mi tía Matilde.
Y podaré con unas grandes tijeras, los cipreses del seto.
Lástima que mis feligreses no se congreguen habitualmente, para adorarme.
No me ofrecen la otra mejilla, para que yo les dé una bofetada.
Ni el trasero, en el que podrían recibir estupendamente, la patada de la Iluminación.
Lo mío es fascinación.
El protagonismo de que hago gala, a veces, me trae por la calle de la Amargura.
Me adelantan, a pisotones, todos los monaguillos y curas.
Las monjas a la carrera, en estampida, me echan a un lado.
Y en la cuneta, mi Amor no puede ser multiplicado.
Como resultado, tengo la mente dividida, y padezco esquizofrenia.
Entonces, se me pone cara de simio, y me harto de yogur.
Estoy presente en el escaparate del zoológico. En una jaula magnífica. Soy la Bestia.
También, serpiente boa constrictor del Brasil. Y en el jardín del Edén,
tenté a Eva, para que mordiera la fruta prohibida, que pende del árbol de la ciencia del Bien y del Mal.
Estoy fatal. ¡ Necesito ayuda ! Una muchacha que tenga las bragas de oro.
Una mujer rolliza que le ponga turbante en la testa, a este moro.
¡ Por favor ! Seré humilde. Os lo prometo.
Seré como mi tía Matilde.
Y podaré con unas grandes tijeras, los cipreses del seto.
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