Cris Cam
Poeta adicto al portal
Círculo de fuego
El niño de (la) Bengala
Pachamama, de tu vientre el fuego.
El ronco sonido de las piedras.
El manto magno del océano magma.
La inocencia del tiempo primigenio.
1.
Los niños de los mares, conocen
el canto tenue de las sirenas, que alimentan
las estelas de las naves,
tesoros de piratas.
Los niños de los desiertos, escuchan
el silbido de la ojiva, que interrumpen
la música de la bodas,
efectos colaterales.
Los niños de la ciudades, saben
del ruido anestesia del rock&roll, que ignoran
el ruido de sus tripas vacías
puertas con candados.
2
A Bengala, hambre de hace poco,
ha llegado un dolor de piel,
un espasmo de Madre Tierrra,
caricia de ombligo
un parto de luna.
Ella no sabe de muerte,
sólo habla de vida,
en el círculo de fuego,
que alinean sus volcanes.
En Sarajevo, en Bagdad,
sangre de ahora,
Alí sueña el Águila
con tener sus manos,
para comerles los ojos.
2005
El niño de (la) Bengala
Pachamama, de tu vientre el fuego.
El ronco sonido de las piedras.
El manto magno del océano magma.
La inocencia del tiempo primigenio.
1.
Los niños de los mares, conocen
el canto tenue de las sirenas, que alimentan
las estelas de las naves,
tesoros de piratas.
Los niños de los desiertos, escuchan
el silbido de la ojiva, que interrumpen
la música de la bodas,
efectos colaterales.
Los niños de la ciudades, saben
del ruido anestesia del rock&roll, que ignoran
el ruido de sus tripas vacías
puertas con candados.
2
A Bengala, hambre de hace poco,
ha llegado un dolor de piel,
un espasmo de Madre Tierrra,
caricia de ombligo
un parto de luna.
Ella no sabe de muerte,
sólo habla de vida,
en el círculo de fuego,
que alinean sus volcanes.
En Sarajevo, en Bagdad,
sangre de ahora,
Alí sueña el Águila
con tener sus manos,
para comerles los ojos.
2005