El diluvio te ha cegado los pasos y vencido tu vuelo.
Te ha alejado de la cumbre nocturna, esquivando mis ojos, y te ha ocultado, apresándote en tu círculo de piedra, tan vacío como triste y tan alegre como el llanto.
Y al fin el diluvio descansa cuando mengua la luna, y tus pasos transitan por el sendero oculto, que mis letras despiertan de su sueño prohibido y que el vino alimenta como mieles de culto.
Y una brisa pesada que acaricia tus senos, lame los candelabros de las cenas soñadas, y los caídos mástiles de tus sueños de almohada besan la celestial soledad de mis sueños perdidos.
Será que cada noche es una muerte que tu me obligas a escribir?
Sobre la selva de tu ausencia.
Sobre el incienso de tus pasos.
Y sobre la eterna agonía de soñar y vivir.
Te ha alejado de la cumbre nocturna, esquivando mis ojos, y te ha ocultado, apresándote en tu círculo de piedra, tan vacío como triste y tan alegre como el llanto.
Y al fin el diluvio descansa cuando mengua la luna, y tus pasos transitan por el sendero oculto, que mis letras despiertan de su sueño prohibido y que el vino alimenta como mieles de culto.
Y una brisa pesada que acaricia tus senos, lame los candelabros de las cenas soñadas, y los caídos mástiles de tus sueños de almohada besan la celestial soledad de mis sueños perdidos.
Será que cada noche es una muerte que tu me obligas a escribir?
Sobre la selva de tu ausencia.
Sobre el incienso de tus pasos.
Y sobre la eterna agonía de soñar y vivir.