BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre vastedades insomnes
de lagos corrompidos, células
devastadas por el ácido comunitario,
vigilando eternas muestras horóscopos
centinelas, adormecidas sobre taludes
de arena y sombrías enumeraciones
de lluvia y humedad, restaurantes
completos donde la carne asada
se mezclaba con el licor imprudente
de los atardeceres ciudadanos.
Íbamos, en esa ciudad vapuleada,
del centro de la meseta, cogidos
como manos anteriores al desierto,
protegiendo la certidumbre
de nuestro desvarío. No
existe delirio más allá del amor
ni más sábanas que las de ayer.
©
de lagos corrompidos, células
devastadas por el ácido comunitario,
vigilando eternas muestras horóscopos
centinelas, adormecidas sobre taludes
de arena y sombrías enumeraciones
de lluvia y humedad, restaurantes
completos donde la carne asada
se mezclaba con el licor imprudente
de los atardeceres ciudadanos.
Íbamos, en esa ciudad vapuleada,
del centro de la meseta, cogidos
como manos anteriores al desierto,
protegiendo la certidumbre
de nuestro desvarío. No
existe delirio más allá del amor
ni más sábanas que las de ayer.
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