Hermosa ciudad vacía, latente, pero viva al fin y al cabo mientras sus gentes duermen o lo intentan. Ella nunca duerme. Ni la vence el sueño porque vigila de noche a sus ciudadanos que no rompan la quietud de sus calles vacías, y de día, de día nadie duerme. Es un bello poema, compañero Ramipoeta. Me gusta lo que sugiere esa ciudad húmeda tras la locura de la tormenta. Abrazos